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Salvia El Dorado | Densificar sin perder la escala del habitar

Salvia El Dorado | Densificar sin perder la escala del habitar

Salvia El Dorado es un edificio de vivienda vertical ubicado en Mazatlán, Sinaloa, concebido como un prototipo de densificación media-alta adaptado al contexto costero. El proyecto se desarrolla como una torre residencial organizada sobre un semisótano que concentra estacionamientos, cuartos de máquinas, bodegas y áreas técnicas, permitiendo liberar la planta baja para establecer una relación más abierta y activa con la calle y el entorno inmediato.

El edificio integra un total de XX departamentos distribuidos en distintas tipologías que responden a perfiles de usuario diversos y a distintas formas de habitar. Se plantean unidades de una y dos recámaras, así como departamentos de tres niveles con terrazas privadas. Estas tipologías de mayor complejidad surgen de la intención de trasladar cualidades propias de la vivienda unifamiliar —como la secuencia espacial, la relación directa con el exterior y la expansión en altura— a un esquema vertical, y buscan diferenciarse de la oferta inmobiliaria predominante, generalmente basada en plantas repetitivas y experiencias homogéneas.

Los departamentos de tres niveles permiten construir una experiencia doméstica más cercana a la de una casa: el recorrido interno se vuelve progresivo, los espacios se organizan jerárquicamente y aparecen transiciones claras entre lo público, lo privado y lo íntimo. La terraza privada en azotea se convierte en una extensión natural del habitar, un espacio propio que permite apropiarse del clima y del paisaje sin abandonar la escala doméstica. Estas tipologías no sólo amplían el rango de usuarios posibles, sino que proponen una manera distinta de vivir en altura, alejándose del modelo genérico de departamento.

Las áreas comunes y los pasillos se conciben como espacios intermedios más cercanos a estar “afuera” que a circular dentro de un edificio cerrado. La materialidad cálida, inspirada en el contexto mazatleco —en la arena, la luz, las sombras profundas y los tonos minerales del paisaje costero—, junto con la presencia constante de luz natural y ventilación, busca generar la sensación de recorrer un conjunto abierto, donde los trayectos cotidianos forman parte de la experiencia habitable y no sólo de la infraestructura funcional.

La torre se organiza a partir de una modulación clara que optimiza núcleos de circulación, estructura e instalaciones, posibilitando una repetición eficiente sin renunciar a la diversidad espacial. Todas las unidades mantienen una relación directa con el exterior mediante terrazas y aperturas estratégicas, reforzando la idea de que cada vivienda conserve una condición abierta y vinculada al entorno.

Más que una acumulación de plantas tipo, Salvia El Dorado se plantea como un sistema habitacional capaz de ofrecer experiencias domésticas ricas y diferenciadas. El proyecto propone una forma de vivienda vertical que no renuncia a las virtudes espaciales de la casa: la complejidad, la progresión, el vínculo con el exterior y la posibilidad de habitar en capas. Una arquitectura pensada para densificar con calidad e identidad propia y para ampliar lo que hoy se entiende por vivir en torre.

 

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