Un proyecto de reutilización adaptativa que transforma una estructura existente mediante la sustracción y la superposición, en lugar de la sustitución. Una parte del frente se vacía para generar una abertura a nivel de calle que alberga un pequeño espacio público, extendiendo la acera hacia el interior del predio y abriendo el edificio al vecindario. Lo que antes era una construcción cerrada y privada se convierte en una extensión porosa de la calle.
Tres programas se apilan en tres niveles: una tienda, un estudio de danza y una cafetería. En lugar de aislarlos, el proyecto permite que se superpongan y se refuercen mutuamente, propiciando distintos patrones de ocupación a lo largo del día, desde la mañana hasta la noche. Las áreas públicas se amplían y reorganizan para aprovechar el clima templado de Medellín, mientras que las zonas de estancia al aire libre difuminan el límite entre interior y exterior.
Una pantalla metálica perforada y translúcida envuelve la fachada hacia la calle, conformando una zona intermedia cubierta entre la acera y el interior. Esta capa regula la luz, el movimiento y la visibilidad, modulando la transición entre el espacio público y los usos comerciales y gastronómicos del edificio.
En el interior, la estructura existente se conserva en gran medida y se interviene de manera estratégica. Los acabados fueron retirados para exponer la materialidad original del edificio, manteniendo los espacios abiertos, flexibles y sin artificios. El mobiliario exento y la carpintería diseñada a medida reorganizan la planta, al tiempo que introducen una nueva identidad gráfica y ambiental.
La circulación se organiza como una secuencia continua a través de los tres niveles. En la parte posterior, el antiguo patio del sótano se eleva hasta la cota de la calle, generando un plano continuo que conecta el frente y el fondo del predio. Debajo, el estudio de danza ocupa un volumen más íntimo y contenido, revestido en madera y definido por un techo suavemente curvado que se eleva hacia un gran lucernario, llevando la luz natural hasta el corazón del edificio.
Más que borrar lo existente, el proyecto superpone nuevos usos y condiciones espaciales, transformando un edificio privado en un recurso urbano compartido.