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Piritas 01 | Anatomía de un habitar esencial

Piritas 01 | Anatomía de un habitar esencial

Como los cristales minerales que le dan nombre, Piritas parece emerger naturalmente de la ladera entre los árboles. La casa se despliega siguiendo la pendiente mediante una serie de terrazas que respetan la topografía existente y convierten el desnivel en una secuencia de espacios conectados. Desde la calle, la composición volumétrica del acceso revela una arquitectura de proporciones orgánicas; al recorrerla, la experiencia cambia constantemente a través de desniveles, visuales cruzadas y una cuidadosa construcción de la escala.

Cada decisión de diseño nace de la observación consciente de la vida cotidiana. La arquitectura acompaña los ritmos de quien la habita con espacios funcionales, cálidos y atemporales, donde los rituales encuentran un lugar propio.

La textura de distintas maderas, la presencia del ónix, las manijas diseñadas especialmente para la casa y discretos acentos azules dialogan con una materialidad honesta y vinculada al paisaje.

La materia no solo construye la arquitectura, cuenta la historia del sitio. La tierra extraída de la superficie del terreno se transformó en los aplanados que envuelven el adobe de la casa, estableciendo un ciclo donde el territorio permanece presente. Piritas conforma una pequeña familia de piezas que comparten una misma lógica material y una estrecha relación con el lugar.

La sostenibilidad entrecruza el proyecto desde una perspectiva regenerativa; jardines medicinales, herbolaria y sanitarios secos reducen el impacto ambiental, mientras que el agua de lluvia se almacena en la pileta, convirtiéndose en un cuerpo de agua que acompaña la vida cotidiana de la casa. Posteriormente, el agua regresa al río, restituyendo el recurso a su ciclo natural. Junto con el temazcal, abierto al uso de la comunidad, la pileta amplía la idea de la vivienda como un espacio de encuentro, bienestar y cuidado compartido.

Piritas propone una forma de habitar que responde a los ciclos del clima, del paisaje y de la vida diaria. Fresca durante temporadas calurosas, abierta a las vistas y construida desde una profunda inteligencia material, la casa demuestra que la arquitectura puede surgir del mismo territorio que ocupa. Un refugio donde naturaleza, comunidad y oficio convergen para producir una experiencia de calma y asombro.

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