En el corazón de Minatitlán, una ciudad históricamente ligada a la actividad petrolera y marcada por décadas de crecimiento desordenado y crisis de seguridad, un parque apostó por la dignidad urbana, el encuentro comunitario y la imaginación colectiva que coloca a las infancias en el centro. El resultado es un espacio de 5,600 m² diseñado por Taller Multidisciplinar, que funciona como un gran patio: un espacio de juego, sombra, escalas monumentales y recovecos diseñados para ser descubiertos.
La idea de Parque Minos surgió a partir de una experiencia sencilla pero reveladora: observar cómo el juego y la curiosidad transforman la relación de los niños con el espacio. El proyecto se desarrolló dentro de las instalaciones del DIF municipal, en un predio previamente deteriorado. La intervención implicó una reinvención total del sitio mediante limpieza, integración de fachadas, diseño estructural en concreto colado y fabricación de piezas especiales. Algunos juegos alcanzan alturas mayores a las de un adulto, generando verdaderas “microarquitecturas” para explorar.
Se trata de un espacio lleno de color en donde, de la mano de estudio Bala, se diseñó una identidad gráfica integral que dio vida a la narrativa del parque a través del nombre, el logotipo, la señalética, los colores y una serie de personajes. Esta estrategia buscó convertir el parque en una marca viva, cercana al imaginario infantil y capaz de fortalecer el sentido de pertenencia de la comunidad. La identidad permite que el parque se nombre, se reconozca y se recuerde. También impulsa un sentido de pertenencia que fortalece la relación emocional de niñas, niños y familias con el espacio.
Uno de los principios rectores del proyecto fue preservar la mayor cantidad de vegetación posible, ningún árbol fue talado. Los juegos se adaptaron al arbolado existente y, en muchos casos, los recorridos lo incorporan como parte natural del diseño ceeando un espacio fresco, sombreado y habitable, contrario a la práctica común de despejar grandes áreas a costa del clima y la biodiversidad.
El diseño industrial y la creación de los juegos fueron desarrollados en colaboración con Ariel Rojo, quien aportó una visión precisa para lograr piezas resistentes, estéticas y completamente personalizadas. Además, el parque fue tapizado con materiales amortiguantes para garantizar seguridad y un uso libre y despreocupado. Parque Minos está pensado para que los niños corran, exploren, trepen, se escondan, imaginen y recuerden.
Para Taller Multidisciplinar, este proyecto representa mucho más que una obra pública: es una síntesis de memoria, intuición, comunidad y propósito. Es también un recordatorio de que la arquitectura y el espacio público tienen la capacidad de sanar y transformar, incluso en los contextos más adversos.
Hoy el parque se levanta como un nuevo punto de encuentro, un espacio que devuelve color, seguridad y pertenencia a una ciudad que hacía mucho tiempo no tenía un lugar donde simplemente se pudiera jugar.