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Messi y la ciudad: la atracción de talento y las formas de habitar

Messi y la ciudad: la atracción de talento y las formas de habitar

21 agosto, 2023
por Orlando Vásquez

Las ciudades concentran recursos y personas en un mismo territorio; unos ya estaban ahí, otros llegaron atraídos por dicha concentración. La población mundial es urbana en una proporción que en este escrito no tiene caso apuntar. A la hora de atraer talento, las ciudades tienen que competir, ofrecer comodidades, seguridad, salud, vida nocturna, cultura, museos, espacios públicos, equipamientos, educación, pero sobre todo garantizar los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

Como la decisión de “El mejor de todos”, el más ganador, goleador, un fuera de serie total, Leo Messi. Luego de vivir —o, mejor dicho—, criarse en una ciudad compacta como la Barcelona del plan Ensanche de Cerdá, de las super manzanas de Salvador Rueda y compañía, o pasar un par de años en la París del higienismo Haussmaniano y los 15 minutos de Anne Hidalgo et. al. Además, tentado por las fortunas de los petrodólares árabes para vivir entre faraónicos —y forzados— esfuerzos de futuro en una cultura ajena a los derechos universales, se decanta por la tropical Miami.

Miami es una costra urbana extensa y difusa, es el vivo ejemplo del sprawl, o la mancha de aceite de la que tanto nos quejamos algunos urbanistas, arquitectos, sociólogos —los economistas, de pronto, no tanto—. El modelo de ocupación de Miami se podría decir que es sobretodo de viviendas unifamiliares o “single family”. La vivienda aislada entre el jardín delantero y jardín trasero. Dependiente del vehículo particular, pero sobretodo el backyard que es como el pequeño paraíso de cada familia para disfrutar juntos, del acceso a un arma en su tienda más cercana, de los centros comerciales, y grandes superficies por departamento, del drive thru, etc. Todos en su burbuja interactuando lo menos posible. Pero también es la capital latina por excelencia, donde llegan miles buscando derechos que sus países de origen no fueron capaces de garantizar, a lograr su sueño americano, o como dice la proclama del Inter de Miami, el nuevo equipo de Messi: “Libertad para soñar”.

Esta decisión de Messi, de ser feliz porque ya logró todo lo que hay que lograr en su carrera, con la gloria y hasta la inmortalidad asegurada, que se da el lujo de decir que no a fortunas, enfrentar rivales que no le exigen tanto, la posibilidad de jugar partidos por la Copa de Campeones Concacaf en Honduras, Guatemala, Costa Rica o El Salvador. Es ante todo una decisión política, que resalta que las ciudades, como los ciudadanos, también son distintas y que no todos los territorios se habitan de manera compacta como algunos pudieran desear, que en la extensión y en ese habitar difuso también hay virtudes a pesar de sus claras ineficiencias. La decisión de Messi de vivir en Miami va a transformar la ciudad, atraerá inversión y seguramente dejará un estadio más grande con algún complejo de viviendas de lujo y otro mall más, pero sobretodo acogerá a su familia en un ambiente más acorde con sus creencias y costumbres.

Por supuesto que el ejemplo de Messi es único, el día de mañana se puede ir a cualquier parte y este escrito quedará sin sustento. Lo que realmente se quiere plantear es ¿por qué un talento como Lionel Messi escoge una ciudad difusa como Miami por encima de ciudades compactas como Barcelona y París? ¿Están las ciudades de los 15 minutos reñidas con la atracción de talento y sus familias? Sé que no hay respuestas definitivas, sin embargo, me temo que hay panaceas que buscan imponerse por encima de las realidades de los territorios, lo retador será comprender que no todos los espacios se pueden habitar de la misma forma y que algunos se especializan en crear talento, otros en acoger talento consagrado y tal vez algunos otros en crear la ficción de un atractivo para el talento por encima de los derechos universales.

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