Columnas
El custodio caído
Las intervenciones urbanas en barrios de ladera se han convertido en uno de los grandes retos que enfrentan las ciudades [...]
21 agosto, 2023
por Orlando Vásquez
Miami es una costra urbana extensa y difusa, es el vivo ejemplo del sprawl, o la mancha de aceite de la que tanto nos quejamos algunos urbanistas, arquitectos, sociólogos —los economistas, de pronto, no tanto—. El modelo de ocupación de Miami se podría decir que es sobretodo de viviendas unifamiliares o “single family”. La vivienda aislada entre el jardín delantero y jardín trasero. Dependiente del vehículo particular, pero sobretodo el backyard que es como el pequeño paraíso de cada familia para disfrutar juntos, del acceso a un arma en su tienda más cercana, de los centros comerciales, y grandes superficies por departamento, del drive thru, etc. Todos en su burbuja interactuando lo menos posible. Pero también es la capital latina por excelencia, donde llegan miles buscando derechos que sus países de origen no fueron capaces de garantizar, a lograr su sueño americano, o como dice la proclama del Inter de Miami, el nuevo equipo de Messi: “Libertad para soñar”.
Esta decisión de Messi, de ser feliz porque ya logró todo lo que hay que lograr en su carrera, con la gloria y hasta la inmortalidad asegurada, que se da el lujo de decir que no a fortunas, enfrentar rivales que no le exigen tanto, la posibilidad de jugar partidos por la Copa de Campeones Concacaf en Honduras, Guatemala, Costa Rica o El Salvador. Es ante todo una decisión política, que resalta que las ciudades, como los ciudadanos, también son distintas y que no todos los territorios se habitan de manera compacta como algunos pudieran desear, que en la extensión y en ese habitar difuso también hay virtudes a pesar de sus claras ineficiencias. La decisión de Messi de vivir en Miami va a transformar la ciudad, atraerá inversión y seguramente dejará un estadio más grande con algún complejo de viviendas de lujo y otro mall más, pero sobretodo acogerá a su familia en un ambiente más acorde con sus creencias y costumbres.
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