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Hazlo grande

Hazlo grande

12 junio, 2015
por Pedro Hernández Martínez | Twitter: laperiferia | Instagram: laperiferia

Abraj Kudai

Semanas atrás se presentaba el que va a ser, una vez construido, el hotel más grande del mundo, el Abraj Kudai, en La Meca. Sus cifras quieren abrumar: 12 torres –con habitaciones entre 4 y 5 estrellas–, 44 plantas de altura, 70 restaurantes y 4 helipuertos. Un hotel de lujo que aspira a superar todo ejemplo hotelero conocido y equipararse al que es, por el momento, el edificio más grande del planeta.

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Situado también en La Meca, justo al lado de la Kaaba, las Torres Abraj Al Bait ostentan diversos records: es el hotel más alto del mundo, con 601 metros; su fachada alberga el reloj más grande, con 43 x 43 metros, que está, además, ubicado a mayor altura que ningún otro en el mundo –400 metros–, siendo visible a una distancia de 25 kilómetros. Con una superficie de 1,575,815 m² es el mayor edificio en superficie útil que se ha construido jamás y se corona como la tercera construcción más alta de la historia, superado sólo por la Shanghai Tower y el inalcanzable Burj Khalifa. Por otra parte, supera en 40 metros al One World Trade Center de Nueva York y en 70 metros al Chow Tai Fook Centre de Guangzhou.

Estas cinco arquitecturas antes mencionadas no sólo son las más altas del planeta, sino que, además, todas están construidas en los últimos cinco años, lo que demuestra que los miedos que parecía traer consigo el atentado contra las Torres Gemelas (2001) no frenaron el avance vertical. Interpretando los números, se hace visible donde están hoy los distintos polos económicos: China, con dos nuevos gigantes por acabar en este 2015 y otro a la espera para 2016, se impone como nueva fuerza económica; Oriente Medio, apoyado aún en el dinero del petróleo, busca adentrarse en modelos turísticos –donde La Meca aparece como gran oportunidad–; y Nueva York –sobre cualquier otra ciudad de EEUU– quiere resistir como la urbe de los grandes rascacielos, anunciando que el estudio danés BIG reconfigurará el skyline metropolitano con su 2 World Trade Center. Bjarke Ingels y el nuevo WTC sellarán un proceso abierto hace ya casi 14 años.

Quizás por su exuberante tamaño, tanto los casos construidos y proyectados en La Meca como en Nueva York, se caracterizan por ser visualmente un conjunto de edificios, agrupados en vertical o superpuestos uno sobre otro, que recuerda aquellas propuestas conceptuales de OMA en torno a la grandeza. En ellas, lo bigness se conseguía, más que con un único volumen con la suma de varios. Pero donde el de BIG apuesta por la transparencia, el uso del vidrio y la creación de espacios de encuentro en el interior, los edificios de La Meca se muestran opacos, dando prioridad a las fachadas. Una solución que le da un aspecto monumental y monolítico, propio de los regímenes absolutistas, limitada a ser mera imagen de propaganda.

5a310c1b553fe521c20ff779c7096b3bHyperbuilding. OMA

Volviendo a los polos económicos. Koolhaas supo ver el desplazamiento entre Nueva York –ciudad en la que escribió su manifiesto retroactivo– hacia oriente, con China primero –rechazando participar en el concurso del Word Trade Center y presentándose al del CCTV Headquarters– y Oriente Medio después –con sus análisis sobre Dubai–. Sin embargo, el holandés no se detuvo en La Meca. El cambio experimentado por esta ciudad se debe a su necesidad por acoger a miles de peregrinos que acuden cada año. A los planes de construcción descritos hay que sumarles las nuevas infraestructuras, como los trenes de alta velocidad, que se ejecutan desde hace ya algunos años allí y que a medio plaza o acabarán por reconfigurar el territorio, producto de un importante cambio de escala. Un cambio de escala que provoca diversas voces críticas sobre cómo se ha realizado esa transformación, en especial hacia el patrimomio y el paisaje.

hajj-mecca-tentsTiendas de campaña para peregrinos. La Meca

Koolhaas ya apuntó que la característica de la grandeza es otra: “La Grandeza ya no forma parte de ningún tejido urbano. La Grandeza existe; como mucho, coexiste. Su sub-texto es que le jodan al contexto”. Y es que, alcanzado cierto tamaño, lo bello o lo feo no tienen sentido.

Como apunta Sebald en Austerlitz, la grandeza “en el mejor de los casos, se admira, y en esa admiración hay ya una forma de espanto porque de algún modo sabemos naturalmente que los edificios que crecen hasta lo desmesurado arrojan ya la sombra de su destrucción y han sido concebidos desde el principio con vistas a su existencia ulterior como ruinas”.

Una frase que resuena con la destrucción de las Torres Gemelas. Otro símbolo de lo grande al que Jean Baudrillard definió como “una arquitectura de la desaparición y una forma de desaparición de la arquitectura”, pues para el filósofo francés las torres siempre estuvieron “destinadas a desaparecer”.

Sea en una forma simbólica o en un mantenimiento físico, ¿cuánto tiempo puede durar la grandeza?

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