Este proyecto es un experimento espacial sobre el uso de edificios temporales a pequeña escala para estimular su lugar de origen. La investigación parte de aspiraciones arquitectónicas originales, y exploraciones teóricas desde perspectivas macro y micro.

Las propiedades de los edificios cambian en función de la demanda, y su base material es la que determina sus propiedades: desde la choza primitiva que satisface las necesidades básicas de la vida humana, hasta la iglesia que alberga la fe común y proporciona los primeros espacios formales de reunión; el espacio vital actual tiene que mejorar la calidad de vida de los usuarios, y además satisfacer sus necesidades espirituales. Esto requiere de un nuevo enfoque arquitectónico: la detección de los problemas urbanos macroscópicos y proponer sistemas para corregirlos mediante la arquitectura. A pequeña escala, se incrementan las oportunidades de comunicación de las personas y se activa aún más la vitalidad de la comunidad a nivel macroscópico.