El diseño ganador se distinguió por la importancia en la conexión con la estructura urbana y por la creación de un acogedor espacio público a la entrada del casco antiguo. El nuevo puente es a la vez una estructura tradicional y una construcción de concreto técnicamente optimizada. Inspirado en la solidez de los edificios de piedra de Aarau, las casas medievales a lo largo de la muralla de la ciudad, los muelles cercanos, los muros de contención, las rampas y los refuerzos de la ribera, su color claro mantiene el diálogo de la estructura con su entorno. Los cinco arcos de luz de diferentes anchuras se apoyan de manera parcial en los dos cajones del antiguo puente situados en el lecho del río, lo que permite su reutilización. Otro aspecto importante de la construcción del puente es su estructura portante monolítica, en la que todos los componentes —cimientos de columnas, columnas, arcos, flancos, calzada, pretiles— forman una construcción uniforme y sin juntas.