Obras

Casa Cieno | El agua como centro de gravedad

Casa Cieno | El agua como centro de gravedad

Casa Cieno se emplaza sobre un terreno de 1,500 m² en el sector El Vigía de Puerto Escondido, en la costa de Oaxaca. El proyecto nace bajo la premisa de no imponerse sobre el entorno, sino de mimetizarse con el sitio para formar parte del paisaje.

A diferencia de la mayoría de residencias de este tipo en la costa, Cieno no se encuentra directamente frente al mar; es por eso que la arquitectura prioriza interiorizar la vivencia de los espacios conteniéndolos con la vegetación circundante y busca una relación armónica entre estos y su contexto inmediato.

Como estrategia de emplazamiento, se decidió rotar el volumen principal en diagonal respecto a las colindancias del predio para generar patios verdes en su perímetro que funcionan como un filtro vegetal, aislando la casa de los límites vecinos. Así se define un volumen rectangular organizado en torno a un patio central donde la alberca se convierte en el núcleo ordenador del proyecto.

Todos los espacios se articulan alrededor de él, logrando que este patio central se convierta en el protagonista de la casa y defina su carácter principal.

El programa arquitectónico se organiza separando las zonas sociales de las privadas mediante el elemento central de agua, creando pasos que “flotan” sobre ella y conducen a cada una de las dos habitaciones. Este espacio, además de su uso como alberca, funciona como un elemento de transición y calma que conecta visualmente todos los usos. Sobre él, una apertura circular en la losa encuadra el cielo y permite el paso de luz natural, definiendo no solo el carácter del proyecto, sino que evidencia también el paso del tiempo a sus habitantes.

Se optó por una paleta de materiales honestos que responden directamente a las condiciones climáticas de la costa oaxaqueña. El uso de concreto aparente y madera fue seleccionado estratégicamente para permitir que la arquitectura envejezca de manera orgánica con el sitio.

Finalmente, la cubierta se transforma en un rooftop vegetal que permite a los usuarios recuperar las vistas hacia el mar y la sierra oaxaqueña, convirtiéndose en una extensión habitable de la vivienda.

Con la intención de minimizar el impacto de la obra, esta estrategia devuelve al sitio parte del área verde ocupada por la construcción y genera un efecto positivo en la climatización natural del proyecto.

 

 

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