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Límites de una (dis)función (V)

Límites de una (dis)función (V)

4 enero, 2015
por Arquine

limites

por Fernando Reséndiz / @xolotltzcuintli

Límite social

Observando el comportamiento de las personas en situación de pobreza y como estas se obligan a seguir una estrategia para conseguir un refugio, o en otras ocasiones, por simple necesidad, diseñan un habitáculo para refugiarse generando asentamientos irregulares. Se pueden concebir varias utopías sobre lo que representaría la idea: todas las personas en el mundo, tienen derecho a un hábitat -ya no digamos de calidad. Sin tomar en cuenta las condicionantes de lo que esto implica, o las posibilidades de lo que se pone en juego con la situación económica del mismo tema de la vivienda; ya que como bien sabemos, la vivienda es un negocio para los países desarrollados. Es así como la especulación inmobiliaria le ha vendado los ojos a la mayoría de los profesionistas encargados de la creación del hábitat humano.

Tanto los ricos como los pobres pueden vivir por debajo de un puente, la diferencia es que los ricos no aprovechan este derecho de la ciudad” Jordi Borja, conferencia en México/UNAM (2013).

Esto representa, a grandes rasgos, lo que una persona sin techo vive todos los días en la vulnerabilidad ante la intemperie. Andando ambulante bajo la presión constante de encontrar un lugar donde pasar la noche, puede ser un reto de creatividad generado por la necesidad, no se necesita ser un diseñador de espacios del hombre para poder solucionar problemas básicos. La ciudad puede tener, dentro de su equipamiento, mansiones enteras donde habitar, camas básicas donde dormir, jardines exuberantes donde pasar el día y fuentes de aguas turbias donde asearse. Sin embargo, por el contrario, nos recuerda sobre la segregación en los espacios públicos y la existencia de ciertas personas con capacidades económicas distintas, que pueden estar inconformes con los usos y costumbres de estos elementos cotidianos. Este fenómeno, llamado “NIMBY” (por sus siglas en ingles de “Not In My Back Yard”), fenómeno de las ciudades súper pobladas, en donde los sectores con gran poder adquisitivo, segregan los equipamientos o a ciertas personas de los barrios donde habitan, afectando a los proyectos urbanos y arquitectónicos de mejoramiento. Por ejemplo, si se necesita construir un refugio para personas de la calle o incluso una línea nueva del metro, los vecinos de estos barrios, se oponen a las nuevas infraestructuras porque afectarían de alguna manera el estatus de la zona donde habitan. Esto ha generado, en el diseño urbano de principios del siglo 20, la zonificación para realizar los planes de las ciudades -supuestamente sin segregación- con la idea de ir colocando, o rehubicando, a los habitantes y los servicios “adecuados” por sectores, dependiendo de sus distintas clases sociales y funciones. Es así cómo este par de factores, descritos con tal simpleza por el teórico Jordi Borja, pueden afectar a los medios urbanos y al diseño evolutivo de nuestras ciudades, pero ¿Cómo lograr un diseño de ciudad que sea incluyente con todos sus habitantes, a través de una participación activa de estos y de alguna manera cumplir con el funcionamiento básico del medio urbano? Una de las alternativas que se toman como solución es realizar estos equipamientos con gran calidad en el diseño, si se planea una línea del metro en una zona de conflicto con los pobladores, las estaciones al exterior, deben dar otra imagen de diseño, con recursos simples y de percepción, transparencia y tratando de que no cambie mucho la imagen urbana. De esta manera ayudaría, en algún porcentaje alto, que los “NIMBYS”, acepten de manera más contundente los nuevos proyectos sociales de regeneración, o en su defecto, pasen totalmente desapercibidos. En estos proyectos se deben de considerar, sin ninguna excepción, cada una de las necesidades para que evolucionen en conjunto con respecto a sus circunstancias locales. Estos procesos de gentrificación actúan como un ejemplo importante de como los cambios en el diseño, o las estructuras, pueden llevarnos a una nueva reconstrucción social de las comunidades. También destaca como las percepciones que tienen las personas sobre su ambiente es subjetivo y por lo tanto moldeable. El emplazamiento físico de una comunidad gentrificada no puede cambiar (a menos que la comunidad se destruya, como es el caso de la “Ciudad amurallada de Kowloon en Hong Kong); pero los cambios traídos sobre la gentrificación, pueden, a su vez, cambiar en los habitantes, actitudes e impresiones sobre cierta área espacial en particular. Algunas ciudades han implementado modelos eficientes y exitosos de gentrificación, en donde los equipamientos han incluido procesos de renovación. Es claro que un albergue para personas sin hogar es un tema que en cualquier sociedad no es bien recibido, hablando específicamente como equipamiento urbano de cierta zona o el caso de un asentamiento irregular de generación espontánea, como respuesta a una nueva construcción de una ciudad segregada. Por lo que se deben realizar investigaciones precisas, tomando en cuenta: la localidad de los refugios, el diseño de estos y el tamaño para satisfacer las necesidades del territorio.

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