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La arquitectura y sus múltiples caminos

La arquitectura y sus múltiples caminos

27 noviembre, 2013
por Rafael Milla Acosta

Caminar por la Avenida Paseo de la Reforma, uno de los ejes culturales más importantes de México, es una experiencia maravillosa, no sólo porque se está rodeado de naturaleza, sino por los museos que existen alrededor, los cuales muestran el legado plástico de artistas nacionales e internacionales, así como las nuevas propuestas que envuelven al arte contemporáneo. Este mes, concurren una serie de exposiciones en algunos museos que forman dicho corredor, las cuales vale la pena visitar por la riqueza artística que ofrece cada una de ellas, todas relacionadas entre sí por la conexión que guardan con la arquitectura y sus múltiples caminos.

En el Museo Tamayo, se juntan tres exposiciones, dos de ellas de condición escultórica. Ambas promueven nuevas lecturas y generan nuevos programas a partir del espacio museístico que las recibe. Se trata de la exposición de Rita McBride Transacción Pública, al interior del museo, y del pabellón temporal de Tatiana Bilbao en el exterior, producto de la invitación por parte de la fundación de Design Week México (DWM) para construir su primera intervención en dicho museo.

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De otra parte, está la muestra del artista estadounidense Matt Mullican That World/Ese Mundo. Esta exhibición, de condición gráfica más que escultórica, “recorre los proyectos del artista que especulan sobre la vida al interior del mundo de las imágenes y los signos, hasta el giro fenomenológico con las imágenes virtuales, los espacios arquitectónicos de sus cosmologías y los performances en hipnosis que exploran los laberintos de su psique”.

De la reflexión continua de Mullican sobre la realidad dentro de la imagen surgieron estrategias en torno a los signos en forma de teorías y cosmologías, las cuales despliegan patrones, colores y signos encima de mapas, banderas, ciudades virtuales y tipologías arquitectónicas. Una de sus dos cosmologías organiza símbolos y colores los cuales corresponden a distintos aspectos de una estructura circular dividida en cinco partes: 1. Verde: el mundo físico de los elementos; 2. Azul: el mundo sin marco; 3. Amarillo: el mundo de la cultura y los signos; 4. Negro: el mundo del lenguaje; 5. Rojo: el mundo de la subjetividad, la consciencia y el espíritu. Por medio de este ordenamiento Mullican procura establecer diferencias entre los mundos subjetivos y los objetivos, lo real y lo no real.

Matt Mullican explica: “El MIT Project es un intento por hablar de las preocupaciones de mi obra, de lo material a lo simbólico, a lo subjetivo y de ahí a la cosmología, pero todo eso por medio de un lugar real”. Dicho proyecto consiste en una construcción real, escala 1:1, con base a su cosmología de los cinco mundos anteriormente mencionados, a la cual el público puede entrar, esto es, un espacio arquitectónico transitable producto de las imágenes del artista.

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En referencia con las imágenes virtuales del artista, se encuentra su obra Computer Project, donde su obsesión por “entrar” a la imagen se efectúa por medio de esta aparente realidad. Mullican comenta: “De muchas formas, entrar a una realidad virtual es similar a entrar en trance. Es por ello que con frecuencia muestro videos de los ambientes virtuales, al lado de los videos donde aparezco en trance hipnótico. Ambos son proyecciones. Ambos son ilusiones. Lo hipnótico es sobre el espacio emocional y la ciudad virtual es sobre el espacio arquitectónico, pero los dos son igualmente invisibles”.

Estas tipologías arquitectónicas, de cierto modo, recuerdan los planteamientos que hace Rita McBride para generar nuevos programas dentro del museo. Los dos especulan con el espacio, sólo que mientras la artista hace referencias indexadas en el lenguaje de Le Corbusier para transformar el mismo, Mullican se remonta a su propia realidad, esto es a sus cosmologías o ‘laberintos psíquicos’, para generar un nuevo programa arquitectónico, el de su psique traducido a escala real. Para entender el trabajo de Mullican es necesario familiarizarse con sus signos y convenciones establecidas para explicarnos el mundo desde su visión, o bien, lo que equivale a su proceso de construcción de ese mundo.

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Una última exposición, también se desarrollada dentro del marco del Design Week Mexico en el Museo de Arte Moderno (MAM), es la de los arquitectos Lyndon Neri y Rossana Hu, fundadores de Neri & Hu Design and Research Office en Shanghai, China. Con este estudio la pareja busca potenciar el diseño oriental a partir de una práctica multidisciplinaria que incluye arquitectura, interiorismo, diseño gráfico y de producto.

A partir del acercamiento con la obra de Luis Barragán, han logrado producir espacios coronados por el secreto, el mito, el silencio y la luz. Con esta exposición, la intención es recrear distintos escenarios habitables, todos vinculados con la obra de Barragán. Dichos escenarios están dispuestos en el perímetro de una sala circular del MAM y se encuentran separados de la exhibición central de Neri & Hu por un muro que contiene una serie de ‘mirillas’ o aberturas que dejan asomar al espectador y permiten descubrir lo que resguarda detrás mientras que éste recorre la exposición.

El discurso de Neri & Hu se fundamenta en una plataforma de trabajo o marco que contiene una serie de cinco ‘obsesiones’ a las cuales son fieles en cada una de sus creaciones. Una de estas cinco obsesiones, que recibe el nombre de “voyeuristic gaze” – que deriva de la palabra voyeur, que a su vez deriva del verbo francés voir (ver), una traducción literal sería “mirón” u “observador”- se relaciona directamente con el cometido de la exposición y en especial con la colocación de ‘mirillas’ sobre el muro. Éstas provocan en el espectador el deseo por asomarse para obtener una vista parcial y develar poco a poco lo que hay detrás.

Sin embargo, un visitante sin conocimiento previo de la plataforma o marco de trabajo bajo el cual laboran los arquitectos, posiblemente no logre comprender o asimilar estos gestos, no obstante es su instinto el cual los empuja a actuar y experimentar la instalación. Por otra parte, el singular programa generado por los arquitectos, basado en una planta circular y un muro que la rodea, propone un recorrido continuo y fluido, donde las escalas sólo son necesarias en determinados escenarios.

Conceptos como belleza, alegría, misterio, soledad, serenidad y muerte, son el hilo conductor que toma la muestra “Barragán + Neri & Hu”, expresados por Barragán al recibir el premio Pritzker de Arquitectura: “Inscribir la obra de Luis Barragán dentro del contexto internacional y comprender la mirada del otro que lo apropia y hace posible como un referente emblemático de la modernidad es un tópico que el público mexicano debe conocer”.

Estas cuatro exposiciones, de dos artistas y tres arquitectos, coinciden estos días en dos de los museos del corredor cultural más importante del país, todas ellas con un dialogo en común, el de crear escenarios arquitectónicos transitables, esculturas y estructuras que generan nuevos programas para el espectador que las vive; además de originar tensiones e intersecciones con la arquitectura que las alberga, todo esto como resultado de un profundo proceso mental que fundamenta el trabajo de los creadores.

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