Entrevistas

La hegemonía del parametricismo. Conversación con Patrik Schumacher

La hegemonía del parametricismo. Conversación con Patrik Schumacher

20 octubre, 2018
por Arquine

 

Durante la inauguración de “El diseño como segunda naturaleza”, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM, en la Ciudad de México, conversamos con Patrik Schumacher, director de Zaha Hadid Architects, sobre su idea de que el parametricismo debe ser un estilo hegemónico de nuestro tiempo.

 

Pareciera que hoy es un poco difícil hablar de la hegemonía de cualquier cosa, incluyendo un estilo arquitectónico. ¿Cómo explicas esta idea de la hegemonía del parametricismo?

Patrik Schumacher: Sé que va en contra del espíritu contemporáneo de pluralismo y multicularismo, pero creo en eso porque vivimos en un periodo de transición. En el siglo XX vivimos bajo la hegemonía del modernismo, y hubo un grupo de personas en la Bauhaus, como Mies y Gropius, que desarrollaron una visión que era coherente con la civilización de la reproducción mecánica en masa de la era moderna y esto era una solución: convergir en algo y dejar todos los estilos atrás. Hoy somos pluralistas, pero es un pluralismo de estilos retro. Hay minimalismo que es una versión del modernismo, viene el neoracionalismo, el neoposmodernismo sigue ahí, ahí unos espacios de deconstructivismo pero todo eso es retro, se hacen cosas que se pudieron hacer 50, 80 o 150 años. Eso no puede ser viable. Cuando hablo de la hegemonía del parametricismo hay que entender que el parametricismo es una gran cubierta, con muchos caminos de investigación, de respuestas locales, pero todo eso por supuesto relativo al siglo XXI: más materiales, más morfologías, adaptaciones al clima y a las condiciones locales. También ofrece muchas oportunidades para carreras individuales y personas, como en el modernismo, donde no todos eran iguales. Pienso que el parametricismo, como diversidad de morfologías y oportunidades creativas, mucho más amplias que todos los otros estilos juntos. Sin embargo, hay algunos principios para buscar resonancia y continuidad en el tejido urbano y el requerimiento de trabajar con tecnologías sofisticadas contemporáneas, para hacer los edificios ligeros, para que se adapten a la orientación y no tener las mismas fachadas en todas partes. Estos principios tienen su racionalidad y generan su fisionomía, así que podemos ver si alguien es del siglo XXI o no. Eso es lo que propongo, así que no debe resultar chocante, no lo pienso como un imperialismo sino como un proyecto colectivo, una convergencia colectiva.

Los estilos antes duraban siglos o décadas, ¿cómo responde el parametricismo a una época de cambios rápidos y continuos?

P.S.: Sí, pero aun hablamos de décadas. El románico, que propiamente no era un estilo, duró varios siglos, el gótico doscientos o trescientos, el renacimiento otros trescientos y doscientos cincuenta del barroco y luego tenemos el historicismo y el eclecticismo por otros cien años. El modernismo duró 60 o 70 años. No sé cuánto durará el parametricismo, pero ya lleva veinte años. Espero que tenga aun varias décadas por delante. Y no cambiará sólo por agotamiento. Los cambios de estilo responden a un choque externo, a un cambio real en la constitución de la sociedad y su modo de operar, de vida urbana. Esto es lo que está detrás de los grandes cambios de estilos y épocas. Un estilo merece continuar en tanto las condiciones sociales y tecnológicas que los sustenten sigan operando. Hace falta un cambio radical, como el cambio de la producción mecánica en masa a la sociedad del conocimiento y la robótica y los ciclos de innovación que son mucho más rápidos que durante el modernismo. Hay otra manera de trabajar, otra dinámica social, diferentes ciudades y también, para la expresión de la arquitectura, nuevas tecnologías. Cuando surgieron el acero, el vidrio y el concreto, surgió el modernismo, así como la nueva sociedad. Así que hacen falta estas razones: los estilos no son  modas que cambian con la temporada. Los estilos son la expresión material de la lógica de un civilización, del espíritu de la época si queremos decirlo así. Y sin duda estamos en una era distinta a los años cincuenta y sesenta del modernismo.

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