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Columnas

Habla ciudad : Chicago

Habla ciudad : Chicago

26 septiembre, 2018
por Íker Gil | Twitter: MASContext

Presentado por:

Foto David Schalliol

El Lago Michigan es, en cierto modo, un reflejo de Chicago. A veces se presenta en perfecta calma, transparente y de un azul que invita a disfrutarlo. Otras, sin embargo, se muestra desafiante, embravecido y de un tono gris oscuro que deja a las claras que es mejor mantener las distancias. Igual que el lago se comporta la ciudad. 

Chicago es una ciudad de capas (literales y figuradas), de múltiples realidades que van más allá de su impresionante perfil al lago y de su centro financiero y comercial, el Loop. Abrumadora y acogedora a la vez, en su relativamente breve historia (se fundó en 1837) ha tenido tiempo para demostrar con creces su ambición política, urbana y arquitectónica, pero también para dejar constancia de sus marcadas injusticias sociales, diferencias económicas y violencia que continúan lastrando a la ciudad.

Para entender Chicago hay que entender su situación geográfica. Su papel privilegiado como bisagra entre ambas costas así como entre los Grandes Lagos (y por lo tanto con el Océano Atlántico a través de la vía marítima de Saint Lawrence) y el Golfo de México a través del río Mississippi, hace de la ciudad un paso imprescindible de mercancías. Para dar una muestra de la importancia van unos datos: el 25% de todo el tráfico ferroviario de Estados Unidos pasa por Chicago; el 46% de todas las unidades intermodales de Estados Unidos pasan por Chicago; el 54% de las unidades intermodales desde/hacia el puerto de Seattle/Tacoma pasa por Chicago así como el 26% que va desde/hacia el puerto de Los Angeles/Long Beach.1 Una red que ha hecho de Chicago un centro neurálgico desde que en 1848 llegara el primer ferrocarril.

De su ambición dan muestra dos ejemplos: la inversión de la corriente del río y la celebración de la Exposición Universal en 1893. Tras años de construcciones de presas y canales, en 1900 se invierte el sentido del río Chicago, conectándolo con el río Mississippi, creando con ello una nueva ruta de transporte y evitando que las aguas residuales vayan directamente al Lago Michigan. Una obra de ingeniería que tiene un enorme impacto en el desarrollo posterior de la ciudad. Por su lado, la Exposición Universal de 1893 se organizo veintidós años después del fuego que arrasó la ciudad en 1871, destruyendo las casas de un tercio de la población. Un fuego que sirvió como punto de inflexión para crear una nueva ciudad y un evento que mostró los resultados de la impresionante transformación al mundo.

Foto David Schalliol

De sus problemas, no hay más que leer las noticias a diario: violencia que condiciona el presente y futuro de comunidades del sur y oeste; fracaso de la vivienda pública que ha dejado en el limbo el futuro de muchas familias y destrozado lazos que mantenían unidas a comunidades con recursos limitados; desigualdad en el acceso a transporte público y presencia de más de 15,000 solares públicos vacíos son algunos de los aspectos que necesitan afrontarse de una forma urgente. El trabajo que viene desarrollando en estas áreas desde hace años el sociólogo y fotógrafo David Schalliol, cuyas fotografías acompañan a este texto, retrata perfectamente los conflictos y realidades complejas de las comunidades del sur y oeste de Chicago.

En el campo de la arquitectura, es Bertrand Goldberg el arquitecto que, en mi opinión, representa las diversas caras de Chicago. Con una obra que abarca multitud de escalas, es sin duda Marina City su obra más conocida y uno de los símbolos de la ciudad. Ahí consigue la combinación perfecta entre innovación tecnológica y forma y proporciona una respuesta contundente, hace ya 50 años, a la fuga de residentes a los suburbios. Raimond Hilliard Homes crea y humaniza la convivencia dentro del edificio de vivienda pública, algo que en Chicago no se consigue en la mayor parte de los proyectos de vivienda pública por razones que van más allá de la propia arquitectura. Y por último, la demolición del Prentice Women’s Hospital ha mostrado la peor cara del funcionamiento de la ciudad, escudándose en una farsa de proceso para justificar una decisión predeterminada y sin fundamento. Sin duda, algo de lo que hay que sentirse avergonzado.

A nivel urbanístico, Chicago se define por la presencia de las infraestructuras. El metro elevado, las vías de tren, los puentes basculantes y los carriles para bicicletas (la última incorporación), son la parte visible de una red mas compleja que incluye calles subterráneas que abastecen los rascacielos, aparcamientos bajo estaciones de tren bajo parques (Millennium Park), túneles peatonales en uso y túneles que anteriormente transportaban mercancías y ahora acogen líneas de alta tensión y comunicación. Una ciudad aparentemente plana que sin embargo necesita una topografía artificial para poder funcionar. Y es el solape de estas capas físicas, económicas y sociales, lo que hace de Chicago una ciudad con más lecturas de las que las se pueda pensar inicialmente. Una ciudad artificial, manipulada y dispuesta a transformarse cueste lo que cueste. Una ciudad que, tras su imagen de postal, esconde múltiples realidades y conflictos no solucionados.


Este texto se publicó en Arquine No. 67 | Habla Ciudad, con motivo de la primera edición del Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI. Aparta la fecha y acompáñanos a vivir la ciudad extraordinaria en su próxima edición que tendrá lugar del 09 al 12 de marzo de 2019. 

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