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Trajes a la medida

Trajes a la medida

8 julio, 2013
por Andrea Griborio | Twitter: andrea_griborio | Instagram: andremonida

La semana pasada Derek Dellekamp y Jachen Schleich, durante la entrevista para La hora Arquine, mencionaron que para ellos hacer arquitectura era en cierta forma hacer trajes a la medida. Con esto se referían al modo de acercarse a cada proyecto y resolver con la mayor eficacia posible el requerimiento del cliente. Por encima de la analogía al traje está la fórmula, la precisión que especifica la expresión a la medida, la destreza de un oficio que puede encontrarse en su arquitectura, cargada de procesos referenciales y de investigación, como los elementos que les permiten argumentar y mapear las necesidades y relaciones de cada uno de sus proyectos.

Si la arquitectura fueran trajes, pareciera que todo pudiera resumirse en elegir un buen sastre y entender las virtudes de la alta costura a la par que las ventajas de la moda. También la semana pasada la arquitecta Zaha Hadid presentó un nuevo diseño: un zapato vertiginoso y retorcido hecho a base de goma de vinilo cromada forrada de napa y plataforma y tacón de fibra de vidrio, para trasmitir las formas típicas de sus creaciones. El zapato tendrá un costo de 2,000 Euros y podrán adquirirse en versiones plata, negro, bronce y oro. El diseño incorpora intrincadas estrías yuxtapuestas para establecer una relación formal directa con la estructura, y expresar la fuerza y el dinamismo empleado en cada paso. Ésa es una de las tantas descripciones del zapato, que bien podría coincidir con la descripción de alguno de los proyectos de la arquitecta. Aunque al mirarlo la primera pregunta sería si habrá quien se la ponga.

Quizás esa debería ser la pregunta con la arquitectura: ¿hay quien habite algunas arquitecturas? ¿Se trata sólo de seguir la moda? El problema es que la arquitectura —en su mayoría— no te la puedes quitar para guardar en el armario y recordarla como el capricho que quisiste complacer. Los intentos de estar a la moda, cuando son de concreto, pueden llegar a decepcionar en corto tiempo. Belén Moneo, arquitecta e hija del premio Pritzker español, decía que “en la arquitectura, como en el vestir, debe haber de todo. Pero no podemos tener un armario repleto de piezas de Comme des Garçons ni una ciudad llena de obras de Gehry”. Quizás lo importante es rescatar la idea de Derek Dellekamp y entender que la arquitectura debe dar soluciones precisas a cada realidad para optimizar, con el proyecto, el espacio que se diseña y se ocupa. 

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