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Columnas

Superislas en Barcelona: el nuevo modelo de espacio público de la ciudad

Superislas en Barcelona: el nuevo modelo de espacio público de la ciudad

30 agosto, 2016
por Carlos Lanuza | Twitter: carlos_lanuza_

El Ayuntamiento de Barcelona, a través de la creación de superislas, pretender transformar el espacio público de la ciudad. Esta nueva célula urbana denominada “superisla” estaría conformada por un conjunto de manzanas que por lo general gravitan en torno a un equipamiento urbano importante (parques, hospitales, escuelas). La clave de la actuación pública radica básicamente en la ralentización del tráfico rodado en estas superislas. A partir de esta acción se generan una serie de efectos que sirven como estandartes de esta nueva política urbana.

Captura de pantalla 2016-08-30 a las 11.50.59“Propuesta orientativa de Superislas. Esta propuesta puede ser modificada en el momento de su implantación final” | Fuente: Plan de Movilidad Urbana de Barcelona 2013-2018 BCNecología.

Entre los efectos más importante de la conformación de las superislas está la creación de espacio público nuevo. Esto puede derivar en la consolidación del tejido vecinal gracias a la interacción social que antes se podía ver limitada por barreras urbanas –calzadas-, que se verán sustituidas por calles peatonales, parques y plazas, grandes potencialidades de cualquier ciudad mediterránea. Otra consecuencia de esta reordenación es la mejora del sistema de transporte público, que tendrá que reforzar su funcionamiento para acompañar las transformaciones que afectarán a los vecinos; además de incentivar los recorridos a pie y en bicicleta. Por consecuencia, al disminuir el transporte privado y aumentar el público, habrá una mejora en la calidad ambiental de la ciudad –tanto en términos atmosféricos como de contaminación acústica.

La apuesta que hace la administración pública tiene un gran significado para la ciudad, pues es una de las grandes actuaciones urbanas en las que se percibe un verdadero interés por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de la transformación de su hábitat. Incluye un sistema de participación ciudadana que se adelanta al diseño urbano para entender las necesidades o deseos que tienen los vecinos; a diferencia de otro tipo de acciones en las que se pretende mejorar la calidad de vida del ciudadano a través de la inversión privada puntual, que actúa sobre el espacio privado o incluso público –grandes edificios emblemas-, y que se supone que debe en algún momento revertir en beneficios para la ciudad por un supuesto efecto cascada.

Captura de pantalla 2016-08-30 a las 11.51.13Antes y después en la superisla | Fuente: http://ajuntament.barcelona.cat/superilles/es/presentacio.

La smart city mediterránea cobra verdadero sentido cuando potencia lo existente para reinventarse como ciudad y ofrece nuevas lecturas del entorno mejorando la vida de aquellos que la construyen a diario. Es inevitable recordar el urbanismo moderno, las supermanzanas en Chandigarh de Le Corbusier o la Brasilia de Lucio Costa, ambas fabricaciones de nueva planta que nacían a partir de la promesa de un futuro mejor. El “urbanismo desurbanizador” de Mies o las ciudades jardín también vienen a la mente ante estos escenarios que, al fin y al cabo son intentos de mejorar la manera cómo vivimos.

Pero a diferencia de la tabula rasa en la que se basan algunos de los planteamientos previos, el Ayuntamiento de Barcelona respeta la estructura actual del Plan Cerdá que ya había incorporado y respetado otros tipos de tejidos urbanos en la expansión de la ciudad a principios del siglo pasado. En realidad, estas nuevas estructuras que pretende impulsar la administración pública a partir de septiembre, ya tienen precedentes en Barcelona. Conjuntos urbanos, como Ciutat Vella (distrito conformado por los barrios del Raval, el Gótico y el Born) y el barrio de Gracia, ya funcionan como superislas. Si los planes presentados tienen éxito, probablemente Barcelona vuelva a estar en el punto de mira del urbanismo por mejorar la calidad de vida de sus habitantes, a través de operaciones inteligentes que mejoran lo existente a partir de sus potencialidades intrínsecas.






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