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Reliquias del futuro

Reliquias del futuro

14 noviembre, 2015
por Alejandro Hernández Gálvez | Twitter: otrootroblog | Instagram: otrootroblog

En abril de 1931 se presentó en Nueva York, como parte de una exposición realizada en conjunto por Allied Arts and Industries y la Architectural League, la casa Harrison, descrita por Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson, en su libro The International Style, como “una casa experimental con un esqueleto de aluminio y muros más delgados de lo que permiten los reglamentos de construcción.” La casa la diseñaron Lawrence Kocher en sociedad con Albert Frey. Kocher nació en 1885 en San José, California y se graduó en la Universidad de Stanford en 1909 y luego, entre 1910 y 1912, estudió en el MIT. Después entró como profesor en la Universidad del Estado de Pensilvania, llegando a estar a cargo del Departamento de Arquitectura. Entre 1928 y 1938, Kocher fue el editor en jefe de la revista Architectural Record. Un año antes de la casa de aluminio, Kocher había diseñado junto con Gerhard Ziegler una oficina también experimental, incluyendo el mobiliario. La casa de aluminio, originalmente llamada Aluminaire House, fue patrocinada por fabricantes y contratistas buscando mostrar lo que se podía hacer con los nuevos materiales a su disposición. Joseph Rosa escribió que fue “uno de los más tempranos ejemplos de arquitectura moderna en la costa Este y la primera estructura moderna diseñada por un discípulo de Le Corbusier.”

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Albert Frey nació el 18 de octubre de 1903 en Zürich, Suiza. Tras recibirse como arquitecto en el Instituto de Tecnología de Winterthur, en 1924, viajó a Bruselas y en 1928 a París, donde entró a trabajar al taller de Le Corbusier y Pierre Jeanneret, donde trabajó en el proyecto de la Villa Savoya. En 1930 viajó a Nueva York, donde conoció a Kocher. En 1934 se mudó a Palm Springs, donde trabajó prácticamente el resto de su vida, hasta su muerte el 14 de noviembre de 1998. En Palm Springs, Frey construyó más de 200 proyectos entre casas y edificios públicos o de servicio. Las construcciones ligeras y transparentes que diseñó Frey, el “padre del modernismo del desierto,” más que contrastar se funden, casi literalmente, con el paisaje.

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De la casa Aluminaire, Rosa dice que se construyó en menos de diez días, utilizando sólo aluminio y acero ligero, y que fue pensada como un prototipo de vivienda de bajo costo y producción masiva. En un artículo que publicaron Kocher y Frey en Architectural Record mostraban un conjunto de casas Aluminaire dispuestas de manera similar, dice Rosa, al conjunto de casas que Le Corbusier diseñó en Pessac, a las afueras de Burdeos, en 1925. Tras la exhibición, la casa fue comprada por el arquitecto Wallace K. Harrison, en mil dólares. Se desmontó y se volvió a armar en Long Island donde Harrison la usó como casa de fin de semana —por eso en el libro de Hitchcock y Johnson aparece como casa Harrison. Rosa cuenta que volver a ensamblar la casa fue más lento y costoso que la primera vez: las piezas de aluminio que cubrían las fachadas se dejaron a la intemperie y una lluvia borró los números y marcas que indicaban su posición: armar la casa se volvió un rompecabezas. La Aluminaire se volvió a mover de lugar en 1940. Harrison murió en 1981, y en 1986 el nuevo dueño de su propiedad pidió un permiso para demoler la casa de aluminio. El 8 de marzo de 1987, Paul Goldberger escribió en el New York Times un artículo que hablaba sobre el riesgo de que ese “ícono del modernismo” desapareciera para siempre. Goldberger contaba que un par de años antes, en 1985, una casa diseñada por Pierre Chareau —famoso por su Casa de Vidrio en París— para el pintor Robert Motherwelll en 1946, había sido demolida y esperaba que la casa Harrison o Aluminaire no corriera la misma suerte. En 1988 la casa fue desmantelada gracias a una beca de la Oficina de Parques, Recreación y Preservación Histórica de Nueva York. Frances Campani y Jon Michael Schwarting, junto con algunos de sus alumnos, se hicieron cargo de estudiar la casa durante seis meses. Pero la casa ha permanecido desarmada en una bodega desde entonces. A principios del 2015 se anunció que por fin, con un costo de unos 600 mil dólares, la casa sería reensamblada, ahora en Palm Springs, la ciudad donde Frey construyó la mayor parte de su obra. Se espera que esté terminada en el 2016. En su texto de 1987, Goldberger escribió:

Mientras el modernismo se convierte claramente en un periodo histórico, veremos cada vez más casos de arquitectura moderna que requiera ser rescatada, como la casa Aluminaire, un edificio en todo sentido digno de nuestra atención y de nuestra protección. Merece permanecer, no sólo como un objeto, sino como una reliquia de una era en la que el modernismo representaba más que pureza: honestidad. El símbolo perdido de la fe.

O, tal vez, invirtiendo esa última frase, haya que decir: símbolos de una fe perdida.

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