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Planos y secuencias

Planos y secuencias

5 agosto, 2013
por Andrea Griborio | Twitter: andrea_griborio | Instagram: andremonida

Si la arquitectura consiste en poner límites al espacio, el cine consiste en liberar el espacio constreñido a través de un cuadro bidimensional. Bajo esta afirmación se podría decir que cine y arquitectura son dos relaciones dicotómicas de una misma esencia, la relación entre espacio y humanidad. El espacio que se ocupa, se habita, y se delimita, el mismo que se superpone, se libera, se expande y se construye a partir de las secuencia en el establecidas y las relaciones llenas de formalidad y convicciones. Encontrar historias a través de una secuencia es el método, cada escena se convierte en un escenario en si mismo, para narrar un acontecimiento y a su vez acercar y alejar a un espectador. Hay quienes afirman que el teatro se invento para indagar sobre la naturaleza humana, y el cine es de cierta manera la evolución técnica de aquella disciplina relacionada con la actuación y la representación de historias, se construye por actos, escenas y planos fijos o en secuencia que conformen una narrativa. Finalmente tanto el teatro y el cine, parten de un guión, de una historia que expone las situaciones universales de la vida cultural cargados de una pequeña colección de arquetipos y referencias.

En el pasado programa de “La Hora Arquine” el arquitecto Pablo Casals Aguirre, dedicado a la fotografía y al registro documental, nos decía que “la arquitectura permanece quieta en el tiempo y en el espacio”. Su trabajo persigue la idea de otorgar a cada obra la capacidad de ser entendida desde la distancia, por medio de un trabajo sensorial y contemplativo, cada proyecto registrado, cada plano y cada secuencia debe contener una propuesta estética y visual que permita viajar y hacer viajar al espectador, de esta manera su trabajo construye una o varias historias en formatos de dos o tres minutos, indaga en la construcción de experiencias que logren acercar al espectador en aquello que determinada arquitectura pretende contar.

Un ejemplo es el proyecto documental que acompaña la muestra Blanca Montaña, un material constituido por trece obras a partir de la selección que Miquel Adrià hace para el libro de igual título, en estos trece breves documentales Casals logra introducir al espectador en la inmensidad y poesía implícita en el territorio chileno. Cada obra seleccionada constituye una manera de leer el proyecto, una secuencia de planos que permite explorar el proyecto a través de la historia que el autor de los mismos reconstruye. Mismo criterio que aplica para traducir al espectador el proyecto de la Biblioteca para invidentes y débiles visuales en La Ciudad de las Artes y la imagen del mexicano Mauricio Rocha, un espacio concebido en esencia para quienes no pueden ver, y así liberarlo a través de la narrativa que la historia y la cámara capturan.

¿Acaso la mayor parte de la arquitectura que referenciamos no la conocemos por medio del ojo de otro? Del guión que construye un fotógrafo o documentalista al momento de registrarla. Al apuntar la diferencia entre la fotografía y el documental, Casals retoma la idea de la historia, de la necesidad de partir de un guión que indague en la naturaleza del proyecto y también de quien lo observa. Tanto en la imagen congelada que captura la cámara en la fotografía como la que construye cuando se registra en video un espacio, en ambos se construye un relato a través de la sumatoria de imágenes continúas o independientes, lo que prima es la relación entre el espacio y sus límites, en relación con la formalidad de la vida.


© Pablo Casals-Aguirre

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