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Columnas

Para, alrededor de o con la gente

Para, alrededor de o con la gente

7 junio, 2014
por Alejandro Hernández Gálvez | Twitter: otrootroblog | Instagram: otrootroblog

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La segunda mesa Greenhouse Talk en Venecia, también concebida y moderada por Hans Ibelings, estuvo conformada por Ole Bouman, director de la bienal de Shenzhen, Giovanna Borasi, del Centro Canadiense de Arquitectura, Pippo Ciorra, del Maxxi de Roma, Aric Chen, de Hong Kong, Michelle Provoost, de Rotterdam y Reinier de Graaf, de AMO. El tema era la representación de la arquitectura pero, sobre todo, enfocada a las exhibiciones —y en particular a la Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia.

Para Michelle Provoost, hoy en día las exhibiciones de arquitectura tienen que ver menos con presentar —o representar— y más con generar plataformas para la acción. Algo similar diría más tarde Ole Bouman. Para Bouman las exhibiciones de arquitectura pueden trabajar en tres niveles. Primero presentando información o cosas para la gente —normalmente arquitectos hablando para arquitectos pues, en general, dijo, ese modo no logra rebasar la frontera del interés profesional: a los legos ese tipo de exhibiciones les interesa poco. La segunda manera es hacer cosas alrededor del espectador: la exposición misma se convierte en un objeto arquitectónico en el que el espectador pueda entrar. El tercer modo es que sea el espectador quien haga algo y participe, más allá de sólo atravesar un espacio que lo envuelve. Donde Bouman veía tres tipos de exhibición, Ibelings leía sólo dos: la exposición como un dispositivo intelectual o, al contrario, como un ambiente de inmersión. El apogeo de los segunda manera de hacer exposiciones es, según Ibelings, posterior a la crisis de la primera, que a su vez corresponde a un debilitamiento general de la crítica —aunque donde Ibelings lee crisis, Pippo Ciorra ve dos caras de la misma moneda: la crítica dividida en una visión teórica y otra curatorial. El riesgo de esas exposiciones—según, de nuevo, Michelle Provoost, es hacer exposiciones que funcionarían mejor como un libro. Giovanna Borasi lo calificó como la exhibicionalización del archivo: se muestra todo y la exposición se convierte en un catálogo enciclopédico y a veces ni siquiera razonado de cuanto pudo encontrarse sobre el tema.

Por supuesto en esa lectura se asomaba una crítica a la actual 14ª Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia, pero Reinier de Graaf, de AMO, explicó que para ellos la muestra —en especial Elements, en el pabellón central de los Giardini— no se trata en absoluto de un catálogo, sino de un monumento a lo que no cambia: la arquitectura como un monumento a lo que permanece y a la memoria —lo que, según el mismo de Graaf, explica la condición que lo contemporáneo tiene en la actual bienal: apenas una nota a pie de página. Pippo Ciorra, tras excusarse como el menos koolhaasiano de la mesa, reviró: en el 2002 Deyan Sudjic dirigió una “muy mala bienal” —dijo— en la que se mostraban elementos constructivos de edificios notables. Al ver la exposición, dijo Ciorra, Zaha Hadid comentó que parecía un muestrario de construcción. ¿Cuál es la diferencia, preguntó, entre eso y lo que ahora presenta Koolhaas? De Graaf respondió que si aquellos elementos constructivos de la 8ª Bienal de Arquitectura de Venecia mostraban casos singulares de edificios contemporáneos, en ésta se muestran casos genéricos de edificios históricos. No se subraya el papel del arquitecto como diseñador de piezas singulares sino que se apunta a la repetición casi ubicua de los mismos elementos y al papel de editor o curador que debe asumir hoy el arquitecto al seleccionar entre múltiples opciones. Esa es una de las preguntas que, como cualquier buena exposición —según apuntaba Michelle Provoost—, plantea esta nueva bienal.

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