El novelista Ramuz dio vida ficticia a los tres personajes. En su existencia literaria, se vieron inmersos en un momento histórico y trágico para las montañas suizas que ocurrió realmente en 1714, en el pueblo de Derborence, cuando un gran desprendimiento de rocas de la cordillera de Diablerets mató a 15 personas y a cientos de animales. El marido, la mujer y el tío inventados por el autor habitaron, desde el principio, el espacio de la novela y ocuparon la imaginación de muchos lectores. Además, con el paso de los años, se han erigido en hitos culturales de esa región de Suiza: la novela forma parte de una cultura de montaña regional e histórica.

Con la implicación de la MESA en estas complejas historias, se añade otra capa. Los cuerpos de los personajes de la novela vuelven a metamorfosearse, en este caso desde el mundo de la ficción, para convertirse en realidades físicas con formas no humanas. Se transforman en rocas, cuerpos abrazadores que encierran a habitantes de carne y hueso en su arquitectura interior de madera.