En el interior, las decisiones estructurales que ocultan los elementos portantes permiten que la mirada recorra los espacios interiores sin interrupciones. La amplitud y la luminosidad que los caracterizan resultan inmediatamente perceptibles. El vestíbulo de recepción conduce, por un lado, a una escalera monumental de concreto arquitectónico —que invita a ascender hacia la sala polivalente y la parte superior de las gradas— y, por otro, a la puerta del gimnasio en planta baja, así como al pasillo que lleva a la sala de danza. La generosa perspectiva invita a contemplar la belleza del espacio. Un tono ocre enciende en color las partes superiores, mientras que la luz natural revela el encofrado del concreto.
Una particularidad de la sala de gimnasia rítmica —con su altura de 12 metros— es que constituye un cubo verdadero, una auténtica vitrina para las lanzadoras de cinta. Por esta razón, los flujos de aire en su interior son mínimos.