Ubicado en Álamos 43, dentro de un proyecto comercial de reciclaje urbano en la ciudad de Querétaro (México), el proyecto aprovecha la preexistencia arquitectónica del antiguo condominio, y desarrolla un recorrido fluido y sin puertas. El diseño se destaca por el uso de muros curvos, lo que invita a los usuarios a explorar y recorre con libertad cada rincón del espacio, creando así una experiencia dinámica y acogedora.