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Moments Tirol | Un paisaje interior de capas y resonancias

Moments Tirol | Un paisaje interior de capas y resonancias

Nombre de proyecto

  • Moments Tirol | Un paisaje interior de capas y resonancias

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Ciudad

País

Año

Superficie

  • 250 m²

Fotógrafo

Material

La marca “Tirol” hace visibles las cualidades de la región, materializando sus atributos y destacando aquellos que definen la vida en el entorno alpino. Para traducir esta narrativa al espacio, se concibe un lugar que acerca esta diversidad a locales y visitantes, funcionando como escenario para productos gastronómicos y no gastronómicos de la marca, productores tiroleses y artistas regionales. Se ubica en Burggraben, en Innsbruck: próxima al centro histórico turístico, pero con suficiente distancia para atraer también a un público local.

El reto no era representar Tirol de forma literal, sino interpretar su identidad estratificada. Más que símbolos evidentes, el proyecto recurre a evocaciones: experiencias, memorias y atmósferas. Desde lo sensorial —el aroma de los prados, la textura de la madera, el calor doméstico— hasta lo urbano —la densidad, el movimiento y la vitalidad de Innsbruck—. La autenticidad surge así de la materialidad, la construcción y el detalle. En el centro, un “muro rocoso” de paneles prefabricados de hormigón coloreado abstrae las capas geológicas del Tirol. Sus juntas integran iluminación y sistemas expositivos, convirtiéndolo en un soporte activo.

Este lenguaje continúa en el mobiliario del bar y la caja. Los soportes rojos remiten a materiales históricos de Innsbruck y a referencias locales como la brecha de Hötting, de forma sutil y fragmentaria. Tres campos de tejas de alerce suspendidas evocan la arquitectura vernácula alpina y organizan el espacio, reduciendo la escala interior y generando atmósferas diferenciadas. El Pulse Wall, un muro de listones de madera maciza, interpreta de forma abstracta el valle del Inn como elemento identitario de la marca, incorporando su diversidad topográfica y cultural.

El conjunto se completa con una sala completamente roja para exposiciones temporales, donde arte contemporáneo y artesanía dialogan en contraste. Esta dualidad se extiende a elementos menores como mobiliario e iluminación. El proyecto se inserta en un edificio de hormigón armado de Henke und Schreieck Architects, con sistemas energéticos actuales: bomba de calor, suelo radiante y losas activadas. El pavimento de mortero pulido refuerza la sobriedad material. Con aproximadamente 250 m², el espacio se organiza sin divisiones rígidas. Las funciones se mantienen legibles, pero se integran de forma continua en una composición definida por la materialidad, la construcción y la memoria.

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