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Invernadero y Cocina Comunitaria Sirivik | El calor de una comunidad que cultiva

Invernadero y Cocina Comunitaria Sirivik | El calor de una comunidad que cultiva

Activa en Inukjuak desde 2013, Sirivik desempeña un papel fundamental en la lucha contra la inseguridad alimentaria y el fortalecimiento del bienestar comunitario. La conclusión de su nuevo invernadero y cocina comunitaria, en la primavera de 2025, representa un hito en la evolución de su misión, al permitir que la organización amplíe sus servicios y mejore el acceso a alimentos frescos, nutritivos y producidos localmente.

La participación de EVOQ comenzó mucho antes del diseño del edificio. Desde la fase de definición del proyecto, el equipo contribuyó al estudio de viabilidad que respaldó las gestiones de financiamiento y sentó las bases del programa funcional y técnico. Para ello, se realizaron diversos talleres de consulta y cocreación en Inukjuak, con el propósito de conocer la visión de la comunidad, comprender sus necesidades y establecer las prioridades del proyecto. Este enfoque participativo permitió fundamentar la propuesta en las realidades sociales, culturales y climáticas de Nunavik, al tiempo que fomentó el sentido de pertenencia entre sus usuarios.

Iniciado en 2017, el proyecto forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la autonomía alimentaria de la comunidad y reducir su dependencia de los suministros provenientes del sur de Quebec. Concebido como un verdadero centro comunitario dedicado a la alimentación, el edificio incluye un invernadero solar para las cuatro estaciones del año —el primero de su tipo en Nunavik—, un contenedor de cultivo hidropónico, una cocina comercial y un área de comedor y reunión destinada a actividades comunitarias, educativas y culturales.

La arquitectura se organiza en torno al invernadero, elemento central del proyecto. Su volumen luminoso y ampliamente acristalado funciona como un referente dentro del poblado y establece una conexión directa entre la producción de alimentos y la preparación de comidas. Adaptado a las condiciones del norte, el diseño prioriza la durabilidad, la eficiencia energética y la facilidad de operación, al tiempo que ofrece espacios acogedores que fomentan el intercambio y el aprendizaje. Las instalaciones para la producción de alimentos también contribuyen al desarrollo de habilidades locales y a la transmisión de conocimientos relacionados con la alimentación.

Resultado de una estrecha colaboración entre Sirivik, la comunidad, los socios del proyecto y diversos especialistas, esta obra demuestra cómo la arquitectura puede contribuir de manera concreta a la resiliencia alimentaria, el desarrollo social y la autonomía de las comunidades del norte.