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Dosel andamiado

Dosel andamiado

Dosel Andamiado (2026) es el décimo pabellón diseñado por estudiantes del Taller Aprender Sirviendo (T-AS) —Paisaje Colectivo— de la Universidad Marista de Mérida para MEXTRÓPOLI. Ubicado en la esquina entre la avenida Juárez y la calle Dr. Mora, el proyecto propone una estructura temporal que transforma un espacio soleado en un lugar de sombra, estancia y encuentro.

Crédito: By Jasso

Crédito: By Jasso

Crédito: By Jasso

Crédito: By Jasso

La propuesta parte de una imagen reconocible en la memoria colectiva, un paseo entre jacarandas en primavera. A partir de esta referencia, el pabellón plantea una fronda artificial que evoca la experiencia de caminar bajo los árboles en flor. En lugar de reproducir literalmente un paisaje vegetal, el proyecto traslada algunas de sus cualidades al espacio construido: la sombra, la protección y la posibilidad de detenerse. La arquitectura se convierte así en un dispositivo que modifica las condiciones de uso de un lugar cotidiano de la ciudad.

Crédito: Luz Valencia

Crédito: Karla Bert

Crédito: Karla Bert

Crédito: Karla Bert

Crédito: Karla Bert

El sistema constructivo se resuelve mediante una estructura modular de andamios de color lila, que sostiene cubiertas textiles del mismo color. La repetición de sus elementos configura un dosel bajo el cual se alternan estancias y pasajes. La luz filtrada por las telas transforma la percepción del espacio y establece una atmósfera que contrasta con la exposición solar de la explanada. La estructura no delimita un recinto cerrado ni establece un recorrido único: permite atravesarla, permanecer bajo ella o incorporarla a los desplazamientos habituales por el parque.

Crédito: By Jasso

Crédito: By Jasso

Crédito: By Jasso

Crédito: Anna Adrià

En el contexto de MEXTRÓPOLI 2026, dedicado a los movimientos de la ciudad, Dosel Andamiado plantea una reflexión sobre la relación entre desplazamiento y permanencia. Si la ciudad se experimenta a través de recorridos, ritmos y encuentros, el pabellón introduce una pausa en ese flujo. Bajo su cubierta, comer, conversar, jugar o descansar se convierten en formas de habitar el espacio público. La intervención no busca imponer una actividad específica, sino ofrecer las condiciones para que distintas prácticas cotidianas encuentren un lugar donde suceder.

Crédito: Jimena Morales

Crédito: Jimena Morales

Crédito: Anna Adrià

Crédito: By Jasso

El proyecto también sitúa el cuidado como una dimensión fundamental del diseño urbano. Proporcionar sombra y un lugar para detenerse supone reconocer que el espacio público no se define únicamente por su capacidad de conectar destinos, sino también por las posibilidades que ofrece para permanecer en él.

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