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María Zambrano para pensar la arquitectura hoy

María Zambrano para pensar la arquitectura hoy

7 agosto, 2026
por Sandra Loyola Guízar

Zambrano sobre la arquitectura es el libro más reciente de la colección “Pensadores sobre la arquitectura” de la editorial Reverté. El libro fue escrito por Josep Maria Montaner y su propuesta consiste en plantear un diálogo entre el pensamiento de la filósofa española del siglo XX, la arquitectura y la teoría contemporánea para poder encontrar formas de cuestionar la razón instrumental con la que muchas veces se hace arquitectura y ciudad. Zambrano nos ayuda a complejizar la existencia, el espacio, el tiempo y el mundo, sin ofrecernos respuestas, pero sí ayudándonos a plantear nuestro presente de una manera más compleja. Lo que hace Montaner es leer gran parte de su obra para traducirla al pensamiento arquitectónico y pensar esta práctica hoy en día.

Aunque se enseñe cada vez menos, María Zambrano es una de las filósofas españolas más importantes del siglo XX. Su vida estuvo atravesada por la violencia, el machismo y el fascismo, que la obligó a abandonar su país en 1939, tras el triunfo de las tropas franquistas en la Guerra Civil española, e iniciar un exilio que se prolongaría por más de cuatro décadas. Antes de su salida de España, tuvo una firme defensa de la República y una activa militancia antifascista. Transitó por un exilio de cuarenta años: Morelia, La Habana, San Juan, Roma… Vivió en muchas ciudades y en muchas casas, tuvo muchas mudanzas. Fue una mujer errante, nómada, peregrina, dice Montaner en el capítulo 3, y seguramente por esto la arquitectura y la ciudad fueron siempre temas que impactaron en su pensamiento. Montaner muestra que en el corazón del pensamiento de Zambrano hay material y hay preguntas que importan en la arquitectura.

El libro retoma las metáforas espaciales de Zambrano: la metáfora del claro del bosque, del laberinto, de la esfera, del espiral, del puente, de la casa. Así, a medida que avanza la lectura, se va desplegando buena parte de la obra de Zambrano, a la vez que se establecen vínculos con la teoría y la historia de la arquitectura, con casos concretos como las obras de Barragán y Gaudí en el capítulo 6. Organizado en ocho capítulos, el libro presenta al lector la vida de Zambrano, sus lectores e interlocutores. Este libro es un excelente acercamiento a la obra de la filósofa para personas de cualquier disciplina porque Montaner ilustra sus planteamientos tanto con citas directas de la obra de Zambrano, como de aquellos a quienes leía o de sus comentaristas: Ortega y Gasset, Carmen Revilla, Octavio Paz.

La obra de Zambrano viene de la fenomenología, una tradición de inicios del siglo XX que cuestiona el papel protagónico de la razón en la historia de la filosofía. Desde la modernidad, el racionalismo cartesiano presupone la existencia de un orden racional y considera que bastaría con conocer ese orden lógico para acceder a la realidad y a la verdad. A partir del siglo XIX, pensadores como Nietzsche, Freud y Marx comienzan a sospechar que hay fuerzas inconscientes, externas y más profundas que la razón humana, que intervienen en el sujeto y en el mundo. Intuyen que esta racionalidad instrumental no puede explicar la totalidad de la vida y la existencia. Además de insuficiente e insípida, aseguran, esta forma de racionalidad es peligrosa porque, en lugar de perseguir el conocimiento en sí mismo, se orienta al dominio. Devenida en un medio para alcanzar fines a nuestro servicio, la razón termina por justificar cualquier fin: solo importa el cómo y no el porqué. Cuando esta lógica se traslada al ámbito de las relaciones sociales y la política, puede derivar en formas extremas de dominación, como el fascismo. Fue precisamente este desenlace el que condujo a Zambrano, junto con tantas otras personas, al exilio.

En esta misma línea, nos recuerda Montaner que “Zambrano insistía en que la arquitectura es, ante todo, un símbolo de protección y de cobijo. Pero también advertía que puede convertirse en un instrumento de dominio, de disciplina y de imposición cuando se rige por un racionalismo mecanicista de raíz cartesiana”. Zambrano nos ofrece su apuesta filosófica que consiste en “la razón poética”, un proyecto intelectual que no abandona la racionalidad, pero sí se opone a su uso exclusivamente discursivo o instrumental, como lo hace la modernidad. La razón poética es una razón encarnada, que atraviesa la experiencia y que abre otras maneras de comprender el mundo; no para dominarlo, sino para recuperar su sentido. Por eso, habla de lo sagrado, de lo divino y tiene referencias al pensamiento místico y religioso, y a autores como Spinoza y San Agustín (sobre estas influencias trata el capítulo 1).

Para Zambrano, como para Heidegger y Ortega y Gasset, la filosofía nace de las preguntas. Es un ejercicio de mirar la realidad al revés, de ver lo que normalmente no vemos. Por eso, según Montaner su pensamiento nos ayuda a cuestionar lo que parece “natural” en la arquitectura, por ejemplo: los cánones, las reglas del sistema, incluso los deseos que el mercado nos impone. Nos invita a pensar otras formas de habitar y de construir conocimiento arquitectónico para recuperar la pregunta por el sentido mismo de la práctica: ¿por qué construimos?, ¿por qué habitamos?, ¿por qué habitamos juntos? En el fondo, se trata de buscar una ética y una estética surgidas de la observación, de la curiosidad y de recuperar la capacidad de asombro… el reencantamiento del mundo.

Precisamente desde ahí su pensamiento resuena con la arquitectura: en la posibilidad de pensar el habitar más allá de una cuestión racional, técnica, científica, funcional, productiva y eficiente. Zambrano recupera su dimensión poética, inconsciente, existencial, sensible, viva, corporal y emocional; de ahí las referencias a Barragán, por ejemplo.

Por otro lado, el autor le da visibilidad a un tema que para Zambrano era realmente importante y que en mi opinión ha pasado desapercibido para sus lectores: los sueños. En el capítulo 7, que trata de esa frontera entre el sueño y la vigilia, se muestra cómo Zambrano ensaya una integración de ambos estados, no su separación. Y es que la filosofía ha mantenido siempre una negativa a encargarse de los sueños, eso que hacemos durante un tercio de nuestra vida y en donde se oculta parte importante de la realidad. A diferencia del psicoanálisis, Zambrano no quiere explicarlos ni interpretarlos, sino pensar las imágenes oníricas que funcionan bajo un espacio-tiempo distinto al de la vigilia, y en donde no hay distinción entre el sujeto y los objetos. En los sueños, aparecemos nosotros pero desbordados, nos vemos desde afuera a veces, y cuando soñamos estamos en otro estado de conciencia. Para Zambrano ahí está lo más profundo del ser; es un tiempo vacío y de libertad. Zambrano le dedicó varios libros al tema, entre ellos De la aurora y El sueño creador. Es una filósofa a la que le interesan la noche, la sombra, lo oculto, las tinieblas, el laberinto, las catacumbas, el silencio… De aquí que Montaner la relacione, en varias partes del libro, con Gaston Bachelard y con Jun’ichirō Tanizaki.

En este punto, leyendo a Montaner que lee a Zambrano, me pregunto a partir de sus reflexiones en torno a los sueños: ¿en qué medida los procesos de diseño, producción y enseñanza de la arquitectura integran la dimensión onírica de la experiencia humana, y no solo las condiciones de un sujeto racional, eficiente, productivo y masculino?

Desde su condición de desterrada, Zambrano desafiaba las fronteras: aquellas que dividen a la filosofía de la poesía, a la razón del cuerpo, y a las mujeres del mundo y sus posibilidades. Por su parte, con este libro Montaner desafía la frontera que separa a la arquitectura del pensamiento filosófico y, más específicamente, a la arquitectura racional e instrumental de la arquitectura poética y existencial.

Finalmente el libro sugiere que construir no es únicamente resolver problemas técnicos, sino también hacerse cargo de la vulnerabilidad existencial del ser humano y de las formas de vida que el espacio acoge o excluye. La pregunta que recorre estas páginas es tan ética como arquitectónica: ¿cómo construir un saber arquitectónico que no permanezca indiferente ante el sufrimiento de ningún ser animado?

Referencia:

Montaner, Josep Maria. Zambrano sobre la arquitectura. Barcelona: Editorial Reverté, 2026.
Zambrano, María. Pensamiento y poesía en la vida española. Ilustraciones de Mercedes Gómez Blesa. Madrid: Biblioteca Nueva, 2014.

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