100 años de la batalla tipográfica
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22 enero, 2026
por Lorenzo Díaz Campos | Twitter: @lorenzodiaz | Instagram: lorenzodiazcampos
Conocí a Giancarlo a finales de los 80, la empresa de muebles familiar había comenzado a importar muebles de Italia y entre otras representaba la firma Castelli de Bologna. Giancarlo trabajó en Castelli 12 años en los años 70 y continuó siendo uno de sus diseñadores de cabecera por un largo periodo. Más adelante Castelli entraría en problemas financieros y cambiaría de manos muchas veces.
En 1969, con tan solo 29 años, Piretti diseño para Castelli la mítica silla Plia. Una silla plegable con dos características inigualables a la fecha. Un metálico contenía asiento y respaldo en material plástico transparente y una bisagra, de genial concepción la hacía elegantísima, muy plana al plegar y fácil de almacenar y transportar. Se produjeron más de seis millones de silla, haciéndola un producto muy exitoso que hoy está en la mayoría de los libros de diseño y colecciones de museos de arte y diseño alrededor del mundo.
Giancarlo era meticuloso, técnico y un incasable abogado de la ergonomía. La invención de mecanismos para los diseños de sillas, mesas, sillones y sistemas de oficinas le valió el registro de innumerables patentes. Las contaba una a una y cada vez que explicaba alguno de sus diseños aclaraba la cantidad de patentes involucradas y lo que protegían.
Más adelante diseño, de la mano de Emilio Ambaz, una serie de sillas ergonómicas para oficina. De estética revolucionaria y llenas de ingeniosas soluciones técnicas las sillas fueron también un éxito. Para esta serie Giancarlo decidió no venderle el diseño a una sola firma y en cambio controlar el a los socios que harían el ensamble final de sus productos y la venta por mercados. El controlaba la producción de los componentes y las regalías. Este modelo, en su momento, nos pareció atractivo y entramos en negociaciones con el para ser su distribuidor para México.
No llegamos a nada, los volúmenes que exigía eran inalcanzables para México.
Estas reuniones, en su estudio de Bologna y los encuentros durante el Necon de Chicago, nos permitieron conocer más al diseñador, el creador de productos. Era, como ya lo decía, meticuloso y diseñaba sillas y muebles que en realidad eran pequeñas máquinas.
EL Maestro Piretti era un adelantado a su tiempo. Ideo y construyó algunas de las sillas más emblemáticas de la última mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI. Aunque sus productos fueron multipremiados, nominados para el Compasso de Oro y publicados alrededor del mundo poco se hablaba del hombre detrás de esas delicadas máquinas para sentarse, para él sus diseños iban siempre delante, no su presencia.
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