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Encajes urbanos 2/3

Encajes urbanos 2/3

26 enero, 2014
por Miquel Adrià | Twitter: miqadria | Instagram: miqadria

El próximo sábado 22 de marzo se presentará el libro Encajes urbanos. Javier Sánchez 2004-2013 en la Ciudad de los Libros, Ciudadela. Esta nota es la segunda parte del ensayo que escribí.

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En la colonia Condesa, Javier Sánchez llevó a cabo sus primeras obras. Esta colonia -que vio florecer el art-déco en los años treinta como resultado de la alianza entre la modernidad racionalista internacional y los historicismos de principios del pasado siglo-, es donde se inserta buena parte de la obra de Sánchez, donde busca el acuerdo entre la demanda del mercado y el lenguaje contemporáneo, así como entre intereses -a veces tan contrapuestos- del desarrollador y el del arquitecto. Asimismo, esta colonia que fue un laboratorio de tipologías de la vivienda y un muestrario de estilos, recibe con toda naturalidad las propuestas de Javier Sánchez y las de Isaac Broid, TEN Arquitectos, Francisco Serrano entre otros tantos que han rescatado y transformado recientemente la Condesa.

Formado en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y en Columbia University donde cursó un Máster en Desarrollo Inmobiliario, Javier Sánchez heredó a su vez, una cultura metarquitectónica de Félix Sánchez, su padre, quien antepone la conciencia ciudadana a las filiaciones estilísticas. También otros maestros, como Humberto Ricalde, ayudaron a forjar su aplomo. Pera será sobre todo su propia experiencia, sus idas y venidas entre el proyecto y el mercado, entre la forma y los intereses económicos, y entre la contención y los saltos de escala de los encargos, lo que ha ido perfilando el trabajo de este arquitecto. En los siete años de trabajo que se reportan en este libro, la oficina ha crecido y se ha encogido, el nombre de la misma ha sufrido modificaciones, y sus socios han ido variando. No obstante Javier Sánchez siempre fue la constante, centrado en el enfoque pragmático del proyecto, la relación contextual con el entorno urbano y la búsqueda de oportunidades para construir la ciudad. Con los proyectos de mayor envergadura llegaron intereses exógenos en detrimento de la arquitectura misma, por lo que, con el tiempo, regresó a las escalas donde no pierde el control del proceso y del resultado final. Sus aliados internos y externos -sus socios y colaboradores- han ido tomando formas y relaciones dispares, para encontrar en la estructura orquestal entre él y cada uno de sus anteriores jefes de taller, la fórmula que embona con las actuales demandas.

Javier Sánchez se resistió a la expansión la mancha metropolitana. A diferencia de tantos desarrollos habitacionales que emergen en los límites de la ciudad, sus primeros edificios de departamentos buscaron lugar en las áreas centrales de la ciudad de México, en las colonias Condesa y Roma, contextualizándose en tejidos urbanos muy consolidados. En unas obras incorporó materiales de construcciones colindantes a sus tersos muros de concreto aparente y vidrio. En las siguientes, continuó sus propias líneas y formas, integrando prexistencias y tejiendo un denso entramado residencial en el interior de la cuadra. El tamaño de los proyectos que siguieron impusieron las reglas a más de un contexto.

Si bien la vivienda ha evolucionado relativamente poco, comparada con otras tipologías (hospitales, oficinas, hoteles, etc.), también es cierto que en los últimos años se ha incorporado aspectos de multifuncionalidad, flexibilidad y diversidad a la rigidez homogeneizada y estandarizada de los modelos de vivienda colectiva de mitad del pasado siglo. Javier Sánchez ha integrado buena parte de este conocimiento a sus edificios de departamentos. Así aparecen en sus obras recientes distintas soluciones tipológicas que se amalgaman y entrecruzar para proponer una oferta variada y agregar complejidad formal, que se manifiesta no sólo en la distribución sino también en las secciones, en las alturas de los espacios y en la expresión de sus fachadas.

A su vez, algunos de los proyectos que se publican en el libro Encajes urbanos como muestra del trabajo reciente del despacho JSa, exponen intervenciones y reciclajes de edificios prexistentes. Eventualmente con propuestas integrales –como el hotel Condesa D.F.-, en otros casos con obras de cirugía menor y en algunos con intervenciones sutiles, de acupuntura tanto arquitectónica como social.

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El hotel Condesa DF es una intervención radical en un edificio de departamentos de 1928, catalogado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Se conservó la primera crujía perimetral y sus fachadas se restauraron. Se demolió el interior liberando un patio triangular central alrededor del cual se organizan las circulaciones. Un nuevo sótano, una planta superior que alberga las suites, remetidas del plano de fachada, y la terraza en la azotea completaron la ampliación. Si en otras obras vecinas Javier Sánchez provocó el diálogo entre edificios construidos en los años treinta -cuando la colonia empezaba a tomar forma- y sus nuevos proyectos, en el hotel el diálogo es permanente en sus propios espacios y entre el exterior y el interior.

En 13 de septiembre se recicla un antiguo almacén. La estructura existente se adecuó a la nueva tipología de viviendas tras liberar el espacio central. Se extirparon las losas creando un patio de circulación que remite y rescata la tipología de las vecindades, muy común en el centro de la ciudad. Escaleras, puentes y pasarelas pasan a ser los protagonistas del espacio de relación desde donde se accede a los singulares espacios habitables, con dobles alturas y jardines en su exterior.

En la calle Chihuahua de la Colonia Roma se rescató un inmueble abandonado y catalogado. Se restauraron sus fachadas Art Nouveau y parte de su interior, construido a principios del siglo pasado. La relación dialogante y contrastada entre las nuevas intervenciones y los espacios existentes se reflejó en los materiales y las soluciones constructivas. De manera similar en la calle Mérida de la misma colonia, se integran fachadas catalogadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes con árboles persistentes y la nueva construcción. En la calle Amsterdam se interviene una antigua casa art-déco también catalogada por el INBA, rescatando molduras y vitrales y redistribuyendo tres departamentos en la construcción existente a la que se suman otros cincos en el fondo del predio.

En la calle Brasil del centro histórico de la ciudad de México la intervención fue más social que formal. Se trató de una pequeña operación de rescate de una vecindad donde, una vez reparado el edificio se reasignaron espacios habitables de acuerdo a las nuevas necesidades de sus antiguos moradores. Esta intervención promovida por la Secretaría de Desarrollo Urbano de la ciudad y financiado por la Junta de Andalucía, le mereció el León de Oro de la Bienal de Venecia 2006 a Javier Sánchez.

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