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El color de Josef Albers

El color de Josef Albers

10 mayo, 2012
por Pilar Echezarreta

En abril del 2012, la Galería de Arte Gráfico del Centro Georges Pompidou preparó a sus visitantes para la llegada del Sol a través de la exquisita muestra sobre los estudios del color en el trabajo de Josef Albers. Bajo el título Josef Albers en América: Dibujos en papel se presentaron alrededor de ochenta óleos realizados por uno de los más importantes actores de la teoría del color del siglo veinte. Se trata de piezas nunca antes presentadas y que forman parte de una exposición itinerante que ha recorrido Dinamarca, Suiza, Francia, Portugal y Estados Unidos.

La museografía agrupó en diferentes salas de acuerdo a cada serie maquetas, variaciones, comparaciones, apuntes y reflexiones sobre los colores que después se convertirían en las series universales Variant/Adobe y Homenaje al cuadrado, entre otros. Albers (1888- 1976), considerado como el padre del Op-art, tuvo gran influencia en artistas como Sol LeWitt, Dan Flavin, y Donald Judd. Después de seguir una formación multidisciplinaria para ser profesor, ingresó en la Escuela de Artes Decorativas de Essen, Alemania.

Durante esos años enfocaría su trabajo pictórico hacia la representación. A los 32 años entra en el curso preliminar de la Bauhaus (Weimar) bajo la tutela de Johannes Itten. El curso estaba basado en los fundamentos de la expresión creativa: color y espacio; lógica grafica y pintura; y experimentación con materiales. En ese momento, Albers abandona la pintura figurativa y continúa trabajando en formatos diversos como vidrio, mobiliario y fotografía. Tiempo después se muda a Dessau para convertirse en profesor. En 1930, es nombrado adjunto del director, en aquel entonces, Ludwig Mies van der Rohe.

En 1933, después de la disolución de la Bauhaus, emigra a América con su mujer, la también artista Anni Fleischman. En el nuevo continente retoma la carrera académica como director del recién fundado Colegio Black Mountain en Carolina del Norte. A partir 1935, realizan juntos el primero de catorce viajes a México y América Latina. La muestra presenta obra realizada a partir de este periodo, entre 1938 y 1971. Con cerca de 40 ensayos para Homenaje al cuadrado, la selección permite imaginar al autor en su proceso creativo, frente al color y en la búsqueda de una tensión latente cuyo despertar es tarea propia del artista.

Si bien la composición de las piezas dentro de cada serie era idéntica, ninguna pieza era igual. Juego de efectos a los cuales nos somete el autor a través de la relación diferencial entre cada color y cada gama. Quizás lo más relevante de la muestra sea la ausencia de una pieza singular que atrape la memoria. En su lugar, un colectivo de sensaciones coloras, que evocan fuerzas, perspectivas, movimientos, profundidades, y hasta atardeceres o paisajes, a través de los amarillos, naranjas, terracotas, negros, grises, verdes y azules. Muros blancos en los cuales se abren como ventanas los universos inquietos del color según Josef Albers. Desde de sus composiciones en equilibrio, hasta la dinámica constante en las obras Kinetic o Study for Never Before.

Conferencista y profesor de Teoría del Color en Harvard, Yale y Pratt Institute, Josef Albers dijo sobre su carrera: “He enseñado a ver. En mi libro sobre el color no existe una nueva teoría del color. Sino una manera de aprender a observar”.

 

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