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Ejemplos ejemplares | Crown Hall

Ejemplos ejemplares | Crown Hall

28 noviembre, 2013
por Arquine

 

Durante estos meses se han ido publicando una serie llamada “Ejemplos ejemplares” de casos históricos de arquitectura para el aprendizaje y que sirven de acompañamiento a los casos publicados en la Revista Arquine No.65 | Espacios de Aprendizaje, permitiendo visualizar y comparar la evolución y desarrollo de ese tipo de espacios. Esta semana, se cierra la primera serie y desde la semana que viene se comenzará a publicar nuevos ejemplos relacionados con la próxima Revista Arquine 66, disponible desde diciembre.

Hoy nos aproximamos al Crown Hall (1950-56), en el IIT de Chicago, del arquitecto alemán Mies van der Rohe, en la que es una de sus construcciones más destacadas y celebradas, considerada como una de las obras maestras de la arquitectura moderna. Una arquitectura que, como ocurre en la obra de Mies, es expresión directa de la construcción, cuyo refinamiento e innovación lo sitúan entre los más destacados edificios de su época.

El edificio, de carácter industrial y destinado a albergar la escuela de arquitectura, se divide en dos niveles: una planta principal y libre, elevada unos metros respecto al suelo; y un nivel semienterrado, donde el arquitecto “oculta” los usos que necesitan ser más compartimentados como oficinas, salones y servicios.

Es en la primera planta donde Mies explora e investiga a través del espacio. Pone de manifiesto la planta libre y la condición de “espacio universal” que ya había explorado anteriormente como los dibujos de la casas patio o en el proyecto de la casa Farnsworth. Mies propone un espacio educativo sin muros ni divisiones, liberándolo de pilares interiores. Para ello coloca las grandes vigas de la cubierta por encima del plano y apoyas en pilares exteriores, lo que permite encerrar el espacio entre dos planos paralelos. El resultado es un espacio único, sin límites ni limitaciones, que debe ser re-aprendido por parte de sus usuarios permitiendo clases de forma simultánea que mantiene una interacción constante entre profesores y estudiantes.

El perímetro del edificio se envuelve con grandes hojas de vidrio de distintos grados de transparencia. En el exterior la vegetación que rodea el edificio manifiesta las ideas del arquitecto respecto a la naturaleza al tiempo que regula la luz del sol. La fachada de cristal desarrolla así un ambiente abierto que expone una relación constante con el mundo natural.

Mies construye aquí un espacio que el mismo definió como “casi nada”, un vacío entre planos donde todo. o nada, puede ocurrir. Reduciendo la materialidad a la mínima (y exquisita) definición y que parece ser la manifestación de algo que apuntaba en aquel texto de 1943 publicado en la revista Artforum: “El edificio concebido como un único y gran espacio permite máxima flexibilidad. La estructura, que permite construir un espacio de estas características, sólo puede realizarse con acero. De esta manera, el edificio únicamente está formado por tres elementos básicos: una losa en el suelo, pilares y un forjado en la cubierta”.

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