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Diebédo Francis Keré: arquitectura como servicio y compromiso social

Diebédo Francis Keré: arquitectura como servicio y compromiso social

23 marzo, 2022
por Gustavo López Padilla

La realización de proyectos arquitectónicos o urbanos implica necesariamente un servicio, teniendo en cuenta las soluciones a las necesidades de espacios habitables de los clientes o usuarios de las obras, y al mismo tiempo significan un compromiso social, asumiendo la idea fundamental de que hacer arquitectura es hacer ciudad y que con ello se define y califica el espacio colectivo que puede determinar condiciones de habitabilidad y conductas sociales, materializando cualidades culturales que identifican a los conjuntos sociales. Las obras realizadas implican necesariamente posturas políticas, en lo que tiene que ver con quienes las realizan, para quiénes y cómo se construyen, sumando  valoraciones urbanas  y la calidad de los proyectos resultantes. Lo anterior de entender el ejercicio de la arquitectura como servicio y compromiso social, adquiere mayor relevancia si los destinatarios de las obras son los grupos mayoritarios menos favorecidos económicamente dentro de las sociedades. Estas reflexiones previas cobran sentido ahora con la designación del premio Pritzker 2022 a favor el arquitecto africano Diebédo Francis Keré.

Francis Keré nació en el año de 1965 en Gando, pequeña aldea de 3000 habitantes, situada en la región central de Burkina Faso. Este país no dispone de un frente al mar, ya que está ubicado en el macizo noroccidental del continente africano, contando con 274,220 km 2 de extensión territorial, mayoritariamente árido, y una población de 20,903,278 habitantes. Dentro de esta población el 65 % son menores de 25 años y el conjunto poblacional cuenta con un 3 % de incremento anual. El clima  es tropical, con temperaturas que oscilan entre 14 y 40 grados centígrados. La actividad económica predominante es la agricultura, ocupando al 92% de la población económicamente activa. Fue colonia francesa, independizándose en el año 1960, y esta condición lleva a que el idioma oficial sea el francés, que lo habla el 15 % de la población, en tanto que el 50% habla mossi y el resto otros idiomas de la zona. Según la historia documentada de Francis Keré, hijo del jefe de la aldea de Gando, fue el primero que aprendió a leer en el lugar y luego, sorteando dificultades y apoyado por su propia comunidad, en 1985  obtuvo una beca para estudiar carpintería vocacional en las ciudad de Berlín, Alemania, para posteriormente estudiar y graduarse en 2004 como arquitecto en la Technische Universitat de Berlín. En  2005 fundó su estudio de arquitectura, Keré Architecture, con sede en Berlín, sitio desde el cual desarrolla el conjunto de sus trabajos profesionales.

Francis keré no ha olvidado sus raíces y pertenencia cultural, y en el año 1998 impulsó la Fundación Keré, con la finalidad de aplicar sus conocimientos universitarios poniéndolos en práctica y al servicio de su propia comunidad en Burkina Faso, reinterpretando la visión moderna tecnológica, pero desde la perspectiva de vida y visión de la realidad cultural, económica, social y recursos constructivos, disponibles en su lugar de origen. Con esta postura social y política ejerce la arquitectura, entendiéndola como servicio y compromiso, sobre todo en relación con su propia comunidad, de la cual recibió apoyos decisivos para su formación profesional, pero al mismo tiempo asumiendo una postura semejante de servicio, si se trata de proyectos con respecto a todos aquellos que soliciten su trabajo como arquitecto.

Con el reconocimiento del Pritzker a Francis Keré se valoran también las enormes y trascendentes aportaciones asociadas a todo el territorio y culturas africanas,  que tienen que ver con maravillosas y diversas formas de vida, visiones del mundo y del cosmos, enraizadas en las condiciones geográficas y disponibilidad de recursos locales, a todo lo largo y ancho  de dicho continente. Hablamos de valiosas aportaciones urbanas y arquitectónicas, relacionadas con toda la variedad de culturas tradicionales, pero también de aportaciones en lo que tiene que ver con la pintura, la gráfica, la escultura, la música, el teatro, la danza, el arte y la vestimenta popular, entre otros rubros. No hay duda que muchos de los creadores del arte contemporáneo en el mundo, tienen una deuda significativa, tomando en cuenta  las reinterpretaciones modernas del arte africano. Una buena cantidad de autores viajaron por largas temporadas a distintos territorios africanos y se alimentaron cultural e intelectualmente, de lo que vieron y vivieron en aquellos lugares.

La arquitectura construida de Francis Keré, que suma casi una treintena entre sus proyectos mas reconocidos, ha sido edificada  en distintas localidades del mundo, incluyendo países como Kenia, Mozambique, Mali y desde luego Burkina Faso, su país natal.  Alemania, Estados Unidos, Reino Unido e Italia, son algunos otros países que cuentan con obras suyas. Entre estas obras podemos documentar: 2001, Escuela Primaria en Gando, Burkina Faso, su primera obra importante, con la que comienza a retribuir su deuda en relación con la comunidad que lo apoyó en su formación educativa. 2004, Viviendas para profesores en Gando, Burkina Faso.  2007, Dano Secondary School, en Dano, Burkina faso. 2008, Ampliación de la Escuela Primaria en Gando, Burkina faso. 2010, Opera Village, en Laongo, Burkina faso. 2010, Parque Nacional de Mali, en Bamako, Mali. 2010, Centro de Arquitectura de la Tierra, en Mopti, Mali. 2011, Naaba Belem Goumma Secondary School, en Gando Burkina Faso. 2012, Biblioteca Escolar en Gando, Burkina Faso. 2014, Benga Riverside Residential Community, en Tete, Mozambique. 2014, Centro for Health and Social Welfare, en Laongo, Burkina Faso. 2014, Leo Surgical Clinic and Health Centre, en Leo, Burkina faso. 2015, Vitra + Camper Store, en el Vitra Campus, Well Am Rhein, Alemania. 2016, Escuela Secundaria Lycee Schorge, en Koudougdo, Burkina faso. 2017, Serpentine Pavillion, en Londres, Reino Unido. 2018, Benga Riverside School, en Teté,Mozambique. 2018, Leo Doctor´s Housing, en Leo, Burkina faso. 2019, Pabellón Sarbage KE. Ind. California, E.U. 2020, SKF-RTL Children Leraning Centre, en Nyang Oma, Kenia. 2020, Burkina Institute of Technology, en Koudougdo, Burkina faso y en el 2021, Startup Lions Campus, en Lago Turkana, Kenia.

Casi la mitad de sus obras han sido construidas en Burkina Faso y en el conjunto de todas es clara la postura de ejercer una arquitectura participativa, tomando en cuenta las opiniones de las comunidades en las que se realizan, además de coordinar la producción y utilización de materiales locales, con los que mayoritariamente se construyen estas obras, participando las propias comunidades en su construcción, lo que significa una experiencia que seguramente las podrían replicar en un futuro inmediato. Los materiales y procedimientos constructivos locales, se respetan en buena medida, pero también se reinterpretan con una visión contemporánea, que tiene que ver con la formación profesional y tecnológica del propio Francis keré recibida en Alemania. Al observar las obras, se aprecia una buena calidad constructiva en sus resultados finales.

Como condicionante fundamental para la realización de los proyectos antes mencionados, se toman en cuenta las maneras locales culturales de ocupación y vivencia de los espacios, así como la importante valoración de las condiciones geográficas climáticas de los lugares donde se ubican.  Así las cosas, en las realizaciones africanas se buscan espacios protegidos de las incidencias del sol y sus ganancias de calor, buscando ventilaciones naturales cruzadas, con un  predominio de  superficies de muros ciegos, con pequeñas y reguladas perforaciones de ventanas. Las obras se construyen con muros macizos y anchos, a lo que se suman dobles cubiertas de azoteas, de tal suerte que la ventilación natural entre ambas, regulen junto con la masividad de los muros, ganancias de calor no deseadas. En relación a las cubiertas de azotea, es interesante cómo algunas se desprenden de los volúmenes bajos que cubren,  generando pórticos y volados,  protegiendo de las incidencias del sol y generando sombras para procurar espacios mas confortables. En una buena parte de los conjuntos resultantes, resueltos mediante composiciones de formas un tanto orgánicas, se crean espacios colectivos abiertos, que pueden protegerse con algunas sombras producidas por las mismas volumetrías de los edificios, generando lugares abiertos de convivencia, que cuentan además con algunos elementos vegetales, que los hacen mas amables y habitables.

La actividad profesional de Francis Keré en los proyectos de mayor compromiso social, incluye desde la difícil gestión de los recursos económicos necesarios para la realización de las obras, pasando por la coordinación de las actividades que implican los planteamientos conceptuales participativos, en conjunto con las comunidades involucradas, sumando a lo anterior la producción de los materiales locales a emplearse en las construcciones, mas las actividades propias de diseño de los proyectos y llegando hasta la supervisión de la realización constructiva de estos últimos, que incluye nuevamente la participación de las comunidades.

Al valorar los proyectos resultantes, nos encontramos con una postura arquitectónica compositiva y formal, cercana a las interpretaciones racionalistas-minimalistas, expresadas mediante volúmenes de formas geométricas simples, regulares, calificadas adicionalmente por las geometrías expresivas de las cubiertas, a veces curvas y otras mas rectas, que terminan por mostrar contrastes volumétricos interesantes, con juegos dinámicos de texturas y claroscuros, que cambian dinámicamente con el transcurso del sol durante el día y las diferentes estaciones del año. Aplicando el criterio de unidad en la variedad, en la mayoría de los proyectos se resuelven los muros necesarios, mediante bloques de tierra o barro, con tonalidades rojizas, combinados con algunos componentes de concreto, que terminan de completar los requerimientos estructurales. Se suman a lo anterior componentes de madera, finos bastones tubulares vegetales, utilizados como cubiertas o como aparejos de muros para producir zonas sombreadas y algunos pocos elementos metálicos, mostrando una gran calidad en la resolución de los detalles constructivos necesarios, sobre todo en lo que tiene que ver con sus conexiones estructurales y transiciones de materiales y texturas, en las que se aprecian criterios de las arquitecturas tradicionales, combinando lo anterior con reinterpretaciones o detalles abiertamente contemporáneos, pero en una convivencia resultante, armoniosa, serena y respetuosa, entre las presencias formales asociadas a distintos tiempos históricos. En ocasiones, algunos toques de colores vivos complementan y enriquecen la presencia formal y plástica del conjunto de los proyectos. Estamos ante una arquitectura necesariamente económica en la mayoría de los casos, razonablemente  conceptualizada, bien ejecutada, incluyendo buenas aplicaciones de criterios ambientales. Hablamos de una arquitectura racional, eficiente, sincera, alegre, agradable, sugerente, confortable en buena medida en sus calidades habitables, dadas las rudas condiciones climáticas imperantes en algunos de los lugares donde se ubican las obras.

La postura comprometida social y política, practicando arquitectura participativa, asumida en una buena parte de los diseños  de Diebédo Francis Keré, apoyada además en la calidad de sus buenos resultados, es hoy en día un ejemplo y un camino profesional posible, que se  practica regularmente en diferentes regiones del mundo  y que despierta cada vez mas el interés de las jóvenes generaciones de arquitectos, incluyendo lo que sucede en México. Es adicionalmente un ejemplo, en el sentido de que para realizar obra significativa y trascendente, no necesariamente esta debe ser de gran escala y costosa. Pero además, el reconocimiento del Pritzker, insisto, es una oportunidad de valorar las contribuciones culturales del conjunto de todos los africanos. Es significativo que la mayoría de las obras que revisamos ahora, tengan que ver precisamente con el tema de la educación. Ojalá que con respeto, reconocimiento cultural, educación continua y mejorada en todos los ordenes, se pueda cambiar la suerte, el futuro social, político y económico del continente africano,  dejando de ser simplemente lugar de terribles y violentas confrontaciones sociales y tierra de bárbaras e irracionales explotaciones de sus recursos naturales, por parte de las ambiciosas naciones industrializadas, que poco o nada dejan a las poblaciones africanas. Es de esperarse que con el cambio esperado, finalmente  puedan reconocerse como un continente valioso, trascendente, con igualdad de circunstancias y oportunidades para todos, apoyados en la calidad de su gente, sus capacidades culturales y productivas.

 

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