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Columnas

Día internacional del peatón

Día internacional del peatón

17 agosto, 2020
por Armando Pliego Ishikawa | Twitter: dobbyloca

 

Un 17 de agosto pero de 1896, murió la primera persona atropellada por un automóvil de la que se tiene registro. Se trata de Bridget Driscoll, una mujer londinense de 44 años de edad.

Imaginemos el Londres de la época victoriana a finales del siglo XIX. No existían automóviles, sus calles eran otras y tenían una función social más grande que sólo ser espacio para moverse de A a B. Claro que existían vehículos, principalmente propulsados por tracción bestial, sin embargo los peatones eran los reyes de la calle, como siempre había sido desde que Londres se fundó en tiempos de la conquista romana de Britania, hace unos dos mil años. Una ciudad que por alrededor de 1900 años tuvo al peatón como referencia de escala en sus calles. Había vehículos, pero la calle no era sólo ni principalmente para ellos. La calle era para caminar, comerciar, jugar, hablar de política.

En Londres del siglo XIX, no existían ideas como “cruzar por la esquina” (de hecho a la fecha sigue sin estar contemplado en los reglamentos viales del Reino Unido). La gente cruzaba (y cruza) por donde es energéticamente más eficiente. Claro que la aleatoriedad con la que peatones pueden cruzar una calle entró en conflicto con los carruajes y sobre todo la llegada de los motores. Es por eso que las autoridades respondieron con las Leyes de Locomoción, la primera publicada en 1861, luego 1865 y enmendada en 1878.

Las Leyes de Locomoción establecían la formalización del registro de vehículos, así como protocolos operativos obligatorios y límites de velocidad estrictos, así como límites de acceso a ciertos espacios a partir del peso del vehículo. La Ley de Locomoción de 1865 establecía como límite para todos los vehículos, incluyendo locomotoras y automóviles, un máximo de cuatro millas por hora en el campo y dos millas por hora dentro de la ciudad. Además, esta ley exigía que los vehículos tenían que tener una tripulación de tres personas: conductor, fogonero y abanderado. La función del abanderado era caminar frente al vehículo con una bandera roja para despejar el camino.

La sociedad victoriana había identificado que el problema era la velocidad, y que teniendo un control estricto sobre la misma se podría hacer frente al riesgo que la velocidad implicaba. Hubo incluso quienes decían, como el periodista automotriz Leonard John Kensell Setright, que esta legislación se trataba de un esfuerzo hecho para favorecer a la industria ferroviaria. Y sin duda lo hizo por un tiempo, hasta el año de 1896.

Semanas antes de que Bridget Driscoll fuera atropellada, se publicó la Locomotives on Highways Act, conocida también como Ley de Emancipación, exentaba a los automóviles menores de tres toneladas de las otras regulaciones y elevaba el límite para ellos de dos millas por hora hasta catorce. Es así como una tarde de 1896 en Dolphin Terrace, a las afueras del Palacio de Cristal de Londres, Bridget muere atropellada frente a su hija adolescente y una amiga, a manos de Arthur Edsall, quien conducía un carruaje Anglo-Francés de exhibición, patentado en 1886 por Karl Benz.

Es por la muerte de Bridget Driscoll que el 17 de agosto se considera el Día del peatón, como una fecha para conmemorar a quienes han muerto atropellados y como un espacio de reflexión sobre las calles que necesitamos para que nadie muera en hechos de tránsito.

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