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Conductas (in)correctas

Conductas (in)correctas

6 noviembre, 2013
por Mariana Barrón | Twitter: marianne_petite | Instagram: marianne_petite

El quehacer arquitectónico, la mayoría de las veces, se desarrolla alrededor de acciones y tareas específicas las cuales parecen más dogmas pertenecientes a un sistema de paradigmas que cumplen con todas las responsabilidades pertenecientes al “arquitecto” pero ¿cuál es entonces el fin último de la “arquitectura”?

No hay una sola respuesta para ello ni mucho menos maneras absolutas que correspondan con el sistema de tareas arquitectónicas a las que pertenecemos, al menos en México. La arquitectura es evidente que corresponde a un lenguaje y a códigos entendidos e inmersos en algo que llamamos espacio. Ante ello no podríamos rotundamente a pensar que el arquitecto es solo aquel profesionista que se dedica a satisfacer las necesidades de los seres humanos a base de un solo tipo de metodología y fin que se desarrollan de diferente manera entre los individuos involucrados y el resultado final. Justo es aquí donde podemos introducir la postura que ofrece una joven firma de arquitectos en Portugal: FAHR 021.3.

FAHR 021.3 es una oficina portuguesa conformada por Hugo Reis, arquitecto, y Filipa Frois Almeida, arquitecta y fotógrafa, y resultado de las experiencias previas de su encuentro con lo arquitectónico desde determinados contextos. Establecido tras la crisis mas no limitado en la cantidad de sensaciones que potencialmente se reproducen en el espacio, su espacio. En este equipo, las herramientas y habilidades no se tornan dogmáticas y siempre hay oportunidad de proyectos diferentes donde la arquitectura o los arquitectos dejan varios conceptos al aire para su cuestionamiento. Ellos se definen como arquitectos que trabajan con conceptos arquitectónicos que desembocan en diferentes morfologías, materiales y espacios. Es importante notar que al ser una oficina no precisamente se requiere de hacer arquitectura convencional ­–si así se le puede llamar– para poder desarrollar un pensamiento que habla y discute acerca de temas relacionados con la profesión.  Ellos definen este campo como algo más libre y sin barreras, aquí no hay que lidiar con determinadas reglas. Lo que más les entusiasma es poder trabajar con las sensaciones con aproximaciones diversas de los quehaceres arquitectónicos, cuestionar el interior, adaptar espacios arquitectónicos que re-diseñan sus visiones sobre las experiencias arquitectónicas y así intencionalmente buscan en el espectador generar respuestas.

FAHR trabaja con materiales y escalas cambiantes, desde el plástico, PVC, transparencias o texturas brillosas hasta poder colaborar con un estilista para recrear formas y espacio a través del cabello. HAIRCHITECTURE, por ejemplo, forma parte de la conjunción de conceptos arquitectónicos  ya establecidos junto con conceptos emergentes que buscan salida en la unión de disciplinas donde a veces el círculo tan cerrado de “los arquitectos” no se interesa mucho en ello. Desarrollando el interés en el lenguaje común, con la gente común a través del cabello, a través de espacios, instalaciones y arte urbano.

En colaboración con La Compañía de Acción Cultural, plataforma cultural y precursora del trabajo creativo situada en la Colonia Roma, la oficina portuguesa producirá esta próxima semana su primer trabajo fuera de Portugal experimentando y abordando con el fin principal del espacio donde esperan generar sensaciones. A partir de las relaciones entre los siete integrantes que dieron inicio a La Compañía intentarán recrear con una instalación la conexión entre ellos, sus relaciones espaciales y materiales conjuntas en un mismo espacio. Comentaron que posiblemente estén teniendo una actitud políticamente incorrecta al utilizar el lenguaje arquitectónico, pero si ello es necesario para experimentar con arquitectura desde otros puntos de vista, seamos políticamente incorrectos más seguido.

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