24 julio, 2026
por Mendoza Partida + MCM+A taller de arquitectura + Estudio América
En continuidad con el texto “Acerca del Concurso para el Museo Nacional de Quito, Ecuador” de Wonne Ickx, compartimos también nuestra frustración y decepción por el proceso y desenlace del concurso para el Museo Nacional de Ecuador, en el que también participamos junto con MCM+A taller de arquitectura (Ecuador) + Estudio América (Brasil) como uno de los 17 equipos finalistas, siendo reconocido con el Segundo Lugar, en los resultados de la convocatoria oficial organizada por el Colegio de Arquitectos del Ecuador – Pichincha CAE-P y el Gobierno del Ecuador.
Como ya el texto es muy completo, este escrito manifiesta el sentimiento de tristeza y falta de solidaridad con el gremio Arquitectónico. Creemos que perdimos una oportunidad importantísima de plantarnos como gremio y no legitimar un proceso viciado, de ir en conjunto para reivindicar la importancia de los concursos, nuestra labor como arquitectos y defender la dignidad de nuestra profesión:
En ese sentido, hemos perdido una oportunidad fundamental para defender, como gremio, la importancia de los concursos de arquitectura y de nuestra profesión. Si todos los participantes hubieran mantenido una postura firme y colectiva, el Gobierno no habría tenido opción de continuar con un proceso opaco que no estaba contemplado en las bases originales del concurso. Se habría generado un escenario inédito, en el que las autoridades se habrían visto obligadas a legitimar el concurso o, por su defecto, se hubiera evidenciado una asignación directa, a dedo, lo cual resultaría escandaloso. Actuar como colectivo hubiera demostrado que los arquitectos también tenemos poder para influir en la política; dividirnos, en cambio, nos diluye y nos vence, y eso es justamente lo que sucedió en este concurso.
Este sentimiento de decepción, de impotencia, en el que nos hemos vistos enfrentados a la poca solidaridad del propio gremio arquitectónico, es algo que merece reflexión seria de nuestra parte. No podemos darnos la zancadilla entre nosotros, ni hacer como si nada hubiera pasado.
De todo este proceso, somos los segundos perjudicados y quienes teníamos más que perder, ya que las bases contemplaban que, “En caso de que el equipo ganador no de cumplimiento a las obligaciones asumidas mediante la minuta contractual suscrita, o no formalice la adjudicación en los términos establecidos, la entidad convocante adjudicará el reconocimiento al equipo que haya obtenido el segundo lugar, el cual asumirá la condición de ganador bajo las mismas condiciones.”. Lo que no entendemos es ¿por qué siendo segundos no se nos llamó?. Todo el esfuerzo, el trabajo invertido, el entusiasmo con el que se desarrolló la propuesta, es un trabajo que fue tirado a la basura.
Actuamos con prudencia y con ética, aun teniendo esta oportunidad de reclamar conforme a las bases, optamos por unirnos al colectivo y apoyar el concurso de arquitectura. Promovimos, junto con otros equipos, una reunión con los finalistas para no aceptar la invitación a esta “nueva fase” planteada sin bases ni garantías. Aunque estamos convencidos de haber actuado con ética y compromiso, la tristeza que nos envuelve por el poco valor que se le da al trabajo realizado por todos los participantes es demoledora.
Manifestamos nuestra preocupación por la falta de claridad en torno al proceso de “tercera fase” y sus resultados, el cual no garantiza el proyecto que la ciudad y el país merecen. Creemos firmemente tanto en la participación ciudadana, como en los procesos democráticos, siempre que estos se desarrollen con seriedad, transparencia y estructura, donde se invierta el tiempo suficiente y el material necesario para que la ciudadanía tenga toda la información para una votación objetiva, y donde se consiga una participación significativa, (no como en este proceso que fue del 0,27% de la población del país).
Compañeros arquitectos, no podemos permitir que este tipo de situaciones se repitan. Hoy está en discusión este importante concurso, pero lo que está en juego es la credibilidad de un mecanismo que nos permite ejercer con dignidad. Si no somos capaces de defendernos entre nosotros y a nuestra profesión, nadie más lo hará.
Nota 1: Se adjunta veredicto
Nota 2: 50681 votos de una población de 18,8 millones de habitantes en el Ecuador. (proyección INEC https://www.ecuadorencifras.gob.ec/proyecciones-poblacionales/