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Columnas

Vida o muerte de los barrios hípsteres de la ciudad después del sismo

Vida o muerte de los barrios hípsteres de la ciudad después del sismo

17 octubre, 2017
por Rosalba González Loyde | Twitter: LaManchaGris_

 

Capturas de pantalla de portales de noticias con información de los movimientos de la venta y renta de inmuebles en Ciudad de México después del sismo.

 

“El sismo amenaza el crecimiento y la popularidad de Roma-Condesa” declaraba el titular de The New York Times sólo tres días después de ocurrido el sismo. Para entonces, en medio de las labores de rescate, ya estaba el tema sobre la mesa y varios se preguntaban sobre el futuro de la zona cool y hípster de la ciudad como si las transformaciones urbanas pudiesen gestarse como saltos cuánticos.

En esta misma sed de respuestas sobre el tema y a falta de información certera sobre lo que había sucedido y sucedería con los inmuebles en estas zonas, los medios tomaron partido y comenzaron a retomar información de donde pudieran para lanzar afirmaciones, a todas luces apresuradas, sobre el futuro de los barrios más atractivos de la ciudad. Ante la falta de información, la especulación y el rumor actúan.

“Las colonias más atractivas para vivir tras el sismo”, titulaba El Universal y “Las colonias que podrían ponerse de moda tras el sismo”, expresaba Milenio ambos textos con informes, mayoritariamente de empresas vinculadas con el sector inmobiliario, sobre el aumento o disminución de costos en la vivienda y sobre las colonias que podrían volverse populares después del sismo; las que coinciden con barrios que ya se encuentran en crecimiento por su ubicación y accesibilidad dentro de la ciudad, como las colonias Santa María La Ribera, Tabacalera y San Rafael. Gran parte de estos datos se basaban en las búsquedas y cambios de precios en los portales de venta y renta de vivienda de las últimas tres semanas y se aderezaron con declaraciones de personajes vinculados al mercado inmobiliario.

Con esa información encontrábamos afirmaciones como que por el aumento del riesgo bajaría la demanda y la vivienda iba a bajar de precio para mantenerse; otra afirmaba que ante la pérdida de vivienda en la zona, aumentaría la demanda y, por tanto, el precio; o la que auguraba un buen futuro para otras colonias, como San Jerónimo en la delegación Magadalena Contreras, por estar en “suelos más firmes”. En las últimas dos semanas se hablaban de datos, de costos e incluso de quienes, en el calor de la emergencia, decidieron aumentar el costo de su renta en Polanco un 30% para aprovechar el evento.

Lo cierto es que mucha de esa información aparecía descontextualizada, de aumentos genéricos, en descontexto, de tal forma que los lectores no teníamos la manera de saber si ese incremento era significativo o formaba parte de los movimientos naturales de alza de costo de renta y venta en el sector. Con esa falta de referente los medios nos presentaron información y se convertían en partícipes del rumor colectivo que, hasta hoy, no tiene mucho sustento.

Si bien el riesgo es un factor para decidir la ubicación de la residencia no es uno determinante, es decir, no es el ítem primordial para habitar una zona, a menos de que el riesgo sea mayor que los beneficios que ofrece habitar el sector. Sino que características como el contexto, la distancia, incluso los intereses y otros elementos resultan de mayor peso, si bien el sismo modificará la tendencia natural de los movimientos en la venta y renta de la zona, es necesario reconocer que la consolidación de ciertas áreas, como el corredor Roma-Condesa y las zonas de Del Valle y Narvarte, ofrece una capacidad de resiliencia que ayudará a sobrellevar el impacto del sismo.

El sismo, ya lo han dicho otros en innumerables ocasiones, reveló la ineficacia de las autoridades locales y federal para enfrentar una emergencia. Fallaron en lo esencial: la información. Las autoridades de las diferentes escalas de gobierno y de sus dependencias no pudieron coordinar con efectividad el manejo de información que permitiera identificar los daños y gestionar la ayuda en el tiempo necesario. Tampoco lo han hecho a posteriori, la necesidad de tener información certera sobre la dimensión de los daños es prioritaria para comenzar la reconstrucción y, a tres semanas del sismo, aún abunda la información fragmentada y especulativa de lo que pasó. En contextos de emergencia, la comunicación y el acceso a la información es la principal herramienta para enfrentarla; si esta falla, el resto del trabajo es inútil.

Las transformaciones urbanas y su capacidad de resiliencia no se pueden comprender a través de factores aislados. Las ciudades, actuando como sistemas complejos, responden justamente a esa serie de complejidades. La Roma-Condesa de hoy, no es la misma que en 1985 y no es posible esperar los mismos movimientos demográficos, de costo y de calidad de vida que entonces, por lo que afirmar, de primera impresión y sin muchos otros referentes, que sucederá tal o cuál cosa como si se tratase de una acción-reacción unilateral es algo completamente imprudente.

Lo interesante del texto del NYT es que termina siendo contradictorio, tal vez premeditadamente, en sí mismo, pues a través del relato de los personajes presentados, habitantes de las colonias mencionadas, nos afirman que existe un arraigo en la zona que los impide partir o abandonarla. Los relatos de los entrevistados nos dejan pensar que naturalmente existe un ejército de reserva que ocupará los espacios vacantes que dejará “el exódo” de la zona. Sin embargo, los efectos del sismo tendrán que verse a la luz de multiplicidad de factores como la dimensión real de los daños y las decisiones que se tomen respecto a la reconstrucción por parte de las autoridades, entre varios otros. Luego el tiempo se expresará y nos dirá si este ha sido el fin de los barrios hípsteres de la ciudad o no.

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