Entre lo construido y lo abierto: una lectura de tab | taller de arquitectura de Bogotá
Habitar cualquiera de las grandes urbes de América Latina es atravesar la contradicción moderna en múltiples facetas, como la arquitectura [...]
26 febrero, 2026
por Emiliano Muñoz Espinoza
Un muro que no es frontera, que busca ser un atractor, un lugar donde la gente se reúna. En una de las primeras charlas públicas posteriores a la gran noticia, Isabel Abascal —fundadora de Lanza Atelier junto a Alessandro Arienzo— charló con estudiantes y profesionales en Centro, sobre su galardonada propuesta para la 25ª edición del Serpentine Pavilion.
Una de las premisas conceptuales más tempranas fue la relación con las figuras vinculadas a las serpientes. En Mesoamérica este papel lo encarnaba Quetzalcoatl, dios creador, de la sabiduría, la luz, la fertilidad y el conocimiento. Esta concepción se opone completamente a la asociación que otras culturas en el mundo guardan con figuras serpentinas, por ejemplo en el Reino Unido (donde se situará el futuro pabellón) es común encontrar la imagen de una criatura reptiliana vencida a los pies del santo patrono de Inglaterra, Saint George. El proyecto, por tanto, conceptualiza un relato arquitectónico completo, subvierte convenciones mientras se establece sobre tradición y mitología.

Rafael Sanzio, San Jorge y el dragón, 1506
Otro lugar de referencia conceptual para Lanza, fue el lago de los Jardines Kensington, el “Serpentine” el cual a pesar de solo tener una sutil curvatura, da nombre a la galería conformada por dos alas —las cuales también fueron pabellones en su origen— cada una al norte y sur del lago.
Otra fuente de influencia conceptual en el contexto inmediato fue por supuesto el muro serpentine, o como lo conocen donde es más habitual, el crinkle crankle wall. Este tipo de muro tiene su origen en Egipto, posteriormente ingenieros holandeses —acostumbrados a ganarle territorio al mar— lo introdujeron a la isla de Inglaterra por sus cualidades estructurales y de regulación térmica puntual.
Levantar un muro serpentine es paradójicamente más económico en términos materiales que construir un paramento lineal de tabique, esto es porque mientras que en el muro serpentine su forma ondulada le provee resistencia al empuje lateral, en un cerramiento lineal es necesario colocar refuerzos contra esas cargas horizontales o bien, utilizar dos filas de tabiques.

Crinkle crankle wall
Las islas Británicas tienen un clima al mismo tiempo frío y húmedo, esto representa un problema para cosechar determinadas especies de arbustos y vegetación. Para esto, el crinkle crankle wall también es una estrategia de agricultura vernácula. Con este objetivo estos cerramientos sinuosos se sitúan de este a oeste de manera que, en sus espacios intersticiales se siembran especies vegetales que, casi abrazadas por el muro ondulante y con la orientación correcta tienen mejores condiciones de florecimiento que solas en el implacable clima britanico. Es de esta última aplicación que el muro serpentine obtiene su otro apelativo, el fruit wall.
Estas particularidades fueron identificadas por Lanza durante su proceso de investigación proyectual y posteriormente corroboradas en visitas de sitio donde los habitantes mantienen un arraigo cultural por los antiguos muros serpentine, un ejemplo de como una característica formal tan sutil puede producir una identidad memorable.
Adentrándonos en el resultado formal, el pabellón debe la forma particular de sus muros norte y sur a las copas de los árboles que colindan el sitio. Una normativa para la intervención de los jardines Kensington es que cualquier edificación debe mantener una distancia de por lo menos un metro del follaje superior. Personalmente asumo que es por la cualidad estructural de los árboles de tender a extender sus raíces tan profundo como la altura de sus copas y tan ampliamente como el largo de sus ramas, así la normativa evitará cualquier daño ocasionado por anclajes o peso directamente sobre las raíces .
Al estar definido por los árboles y no por una sinuosidad constante, el muro norte incorpora unos refuerzos estructurales que según mencionaba Isabel no son necesarios cuando se hace un serpentine tradicional. Además, ambos muros estarán compuestos por columnas de ladrillos con separaciones de entre diez y treinta milímetros por lo que requerirán de perfiles huecos de acero dentro de dos de los tres agujeros que tienen los tabiques estándar británicos que fueron seleccionados por Lanza para la intervención. Estos perfiles se anclan entre sí con placas metálicas a ras de suelo y a media altura.
Este espacio entre cada columna que conformará los muros tiene un propósito muy poético. La idea es que, en un primer encuentro, el muro se presente como un objeto sólido y consistente, y qué, a medida que uno se acerca se pueda apreciar como luz se filtra entre los tabiques y finalmente al estar frente a frente con el serpentine sea posible mirar a través de él.
Otra particularidad donde el proyecto de Isabel y Alessandro será punta de lanza es el estrato superficial del interior del pabellón. Tradicionalmente resuelto con grava permeable, esta intervención será la primera en considerar una plataforma de ladrillo —muy parecido al que conformará los muros— que a su vez descansará sobre un lecho de arena y grava.
Sobre esta superficie material se levantaran columnas de tabique aisladas que tendrán el propósito de sostener la cubierta del pabellón, un requerimiento reciente en la convocatoria para el pabellón serpentine que se establece junto a las nuevas necesidades programáticas de la intervención.
El volumen proyectado por Lanza será recinto de una variedad de actividades con distintos usuarios, como los family days orientados a infancias y público en general, otro esquema funcional serán los park nights, donde artistas se presentarán ante el público londinense en sesiones de performance en vivo. El último esquema funcional para la propuesta es una cena para 100 personas en el interior del pabellón donde la cubierta debe ser capaz de mantener a los invitados secos en cualquier circunstancia climática.
En mi opinión, Isabel define la esencia de este objeto arquitectónico con una frase muy poética a la vez que pragmática: “Un muro que no es frontera, que busca ser un atractor, un lugar donde la gente se reúna”.
Habitar cualquiera de las grandes urbes de América Latina es atravesar la contradicción moderna en múltiples facetas, como la arquitectura [...]