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Columnas

Un marco para reescenificar la memoria

Un marco para reescenificar la memoria

18 octubre, 2016
por Arquine

En 2014, Arquine editó un título dedicado al Museo Memoria y Tolerancia, diseñado por Arditi + RDT Arquitectos. Aquí, ofrecemos algunos extractos de un texto hecho por Barry Bergdoll:

memoria arditi

Insertado con discreción en la Plaza Juárez, en el empalme del Centro Histórico de la Ciudad de México y sus extensiones hacia el poniente desde la Alameda Central -el histórico jardín ubicado en lo que solía ser el extremo occidental de la ciudad-, el nuevo Museo Memoria y Tolerancia, de Arditti + RDT Arquitectos, logra un sutil acto de equilibrio. Casi invisible y, sin embargo, contundente, incluso intimidante en su poder espacial; discreto, pero insistente; construido con lógica, pero laberíntico en su circulación hacia el descubrimiento; en un principio, de apariencia normal y, luego, cada vez más inolvidablemente extraño…

El desafío de Arditti + RDT en México fue múltiple y en él se entrelazaron diversas colaboraciones. Además de una relación activa con los diseñadores de la exposición, encargados de concebir el “contenido” del edificio, los arquitectos colaboraron con una de las principales figuras de la arquitectura mexicana: Ricardo Legorreta. Esta última colaboración dio lugar a la inserción, muy exitosa y sutil, de un memorial en un entorno cotidiano; mientras que la primera contenía una serie de oportunidades con un potencial mayor.

Arditti + RDT ha creado un marco poderoso para un viaje de experiencias contrastantes, que funciona no sólo de manera interna entre la muestra y las características arquitectónicas del atrio -centrado en el cubo suspendido del Memorial de los niños asesinados en genocidio, obra realizada en colaboración con el artista Jan Hendrix, donde los perfiles de los olivos crean un lugar de recuperación ante una asombrosa intervención con lágrimas de cristal-, sino también entre el museo internalizado y la ciudad vecina.

Arditti + RDT ha creado un exquisito marco arquitectónico que reescenifica la memoria del siglo XX, e insiste en que ésta no puede estar divorciada del presente mexicano. Sin embargo, no sólo las muestras en el interior prestan poca atención a la importancia que a la diáspora judía ha desempeñado en la construcción del México actual, o al papel de la tolerancia, que hizo de México un lugar tan receptivo a mediados del siglo XX pero, curiosamente, así tampoco la idea de intolerancia y de bárbaros asesinatos se amplía para desenterrar de manera más abierta las horrorosas historias enterradas bajo los jardines que las aberturas del nuevo museo enmarcan.