8 abril, 2026
por Javier Dueñas | JDEstudio
Un Baño para la Ciudad es un ensayo de 148 páginas desarrollado por Javier Dueñas del despacho JDEstudio. En un momento donde las ciudades enfrentan retos hídricos sin precedentes, Un Baño para la Ciudad se posiciona como una herramienta crítica para repensar cómo habitamos, cómo compartimos recursos y cómo la arquitectura puede articular experiencias colectivas y regenerativas.
Inicia como un ejercicio conceptual y se transforma en una exploración profunda sobre historia, simbolismo y evolución del baño como fenómeno cultural y arquitectónico para luego plantear una postura crítica hacía el uso y la gestión actual de los recursos hídricos y culminar con una propuesta de escala urbana que propone un nuevo modelo de baño público que funcione simultáneamente como microplanta urbana y como un espacio de regeneración del tejido social. La propuesta plantea reinstalar el baño en el espacio público como una infraestructura simbólica, social y sustentable: un dispositivo que regenere la relación entre las personas, el agua y la ciudad.
Ruinas Termas de Caracalla.
Contexto
La investigación de índole histórica, filosófica y sociológica que sustenta esta propuesta invita a mirar el baño desde su raíz más antigua. El baño, que históricamente ha sido un articulador de vida colectiva, actualmente ha perdido los vínculos simbólicos, sociales y ecológicos esenciales. En aquellas arquitecturas, el agua tenía voz: narraba historias, marcaba ritmos y recordaba el vínculo sagrado entre el cuerpo y la tierra. En las primeras civilizaciones, el baño era un espacio cargado de sentido: en el Valle del Indo, los grandes estanques funcionaban como dispositivos rituales; en Mesopotamia, las abluciones marcaban transiciones hacia lo sagrado; en Egipto, el baño operaba como frontera espiritual; en Grecia y Roma, la cultura del baño evolucionó para convertirse en un componente vital de la comunidad como centro de recreación y socialización. Este recorrido histórico revela que bañarse nunca fue simplemente un acto funcional, sino uno profundamente simbólico, político y social. A lo largode distintas culturas, el baño actuó como umbral entre el cuerpo y lo divino, entre la vida cotidiana y la naturaleza, entre lo íntimo y lo colectivo. El lenguaje asociado al baño (purificación, tránsito, inmersión, renacimiento) conserva rasgos de estas concepciones que hoy son necesarias revisitar.

Problemática
Con la modernidad, el baño se convirtió en un espacio eficiente pero silencioso. Esta pérdida simbólica implica también una desconexión cultural y emocional con el mundo natural. En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, la crisis del agua se presenta como uno de los desafíos más complejos y urgentes de la actualidad. Actualmente cerca de 1,800 millones de personas en el mundo no tienen acceso a fuentes limpias, y la escasez de agua potable afecta a casi el 30% de la población mundial, principalmente en regiones desfavorecidas. A esto se suma el deterioro creciente de la calidad del recurso, consecuencia de la contaminación de ríos y acuíferos, agravada por prácticas agrícolas intensivas y escorrentías de fertilizantes. De mantenerse estas tendencias, se estima que para 2050 la demanda aumentará hasta un 55%, y que alrededor de 5,000 millones de personas vivirán en zonas con estrés hídrico al menos un mes al año.
En México esta problemática se intensifica. La extracción subterránea que representa alrededor de 40% del volumen utilizado en el país, ha provocado el agotamiento y la degradación de los acuíferos, mientras que las principales presas operan al 50% o menos de su capacidad. Aunque existen más de 2,500 plantas de tratamiento, solo tres cumplen con estándares adecuados para el uso humano, y cerca de 9.9 millones de personas aún no tienen suministro en sus viviendas. Este contexto evidencia la urgencia de repensar la gestión del agua desde un enfoque integral, regenerativo y colectivo capaz de unificar infraestructura, tecnología, educación y participación social.
Propuesta
A raíz de esta investigación surge la propuesta arquitectónica y urbanista de Un Baño para la Ciudad, a partir de un marco conceptual que visualiza futuros urbanos más sensibles, sostenibles y humanos. En este contexto, el baño deja de ser un servicio aislado para convertirse en un espacio capaz de revelar los procesos invisibles del agua: su movimiento, su disponibilidad, su fragilidad y su relación con la vida comunitaria. Desde esta perspectiva crítica, el proyecto cuestiona tanto la privatizacióncontemporánea del baño como la extracción inconsciente de los recursos acuíferos, proponiendo que el acto de bañarse vuelva a funcionar como gesto público, comunitario y ecológico en beneficio del territorio y la sociedad.
Desde el punto de vista de la arquitectura, introduce una tipología híbrida donde la forma y la infraestructura constituyen un sistema cívico capaz de producir y distribuir recursos. En sostenibilidad, presenta un modelo replicable de infraestructura hídrica distribuida, descentralizada y visible, que puede apoyar de manera directa a zonas urbanas inmediatas. En los estudios del agua, posiciona este elemento como bien común, fenómeno cultural y recurso compartido administrado desde el espacio público. En la historia, ofrece un recorrido por los orígenes del baño, sus usos y costumbres ligados a tradiciones, rituales y espiritualidad de distintas civilizaciones. En la filosofía, revisita el baño como acto político de cuidado y de construcción de comunidad, profundamente vinculado al territorio y al cuerpo.
Proceso de diseño
En términos conceptuales, el proyecto se articula a partir de la reinterpretación de términos presentes en el linaje del baño: umbral, tránsito, purificación, inmersión, comunidad, territorio, ritual, cuerpo, paisaje y ciclo. Estos conceptos informan tanto la forma arquitectónica como la infraestructura hídrica. Así, el baño se entiende como un umbral que conecta con lo divino y con la naturaleza, un espacio donde la repetición de geometrías circulares alude a la continuidad y a su eterna renovación.
Metodológicamente, la investigación combina procesos tradicionales de diseño con el uso crítico de inteligencia artificial generativa, ampliando las posibilidades formales y analíticas de una posible aplicación. A través del trabajo con modelos, maquetas y dibujos manuales se definieron las relaciones espaciales esenciales, mientras que la inteligencia artificial permitió explorar atmósferas, paisajes y variaciones geométricas que expandieron el pensamiento del taller hacia territorios especulativos. Este método híbrido contribuye a una práctica que integra técnica, tecnología y poética espacial, permitiendo que la forma emerja desde un diálogo entre intuición, análisis y especulación asistida por herramientas digitales.
El proyecto se organiza alrededor de una estanque circular a nivel de suelo que funciona como corazón del conjunto, un espejo colectivo donde el agua se ofrece como punto de encuentro, contemplación y respiro. Alrededor de este centro se despliegan pequeños volúmenes cilíndricos que contienen los baños, espacios íntimos, esenciales yarquetípicos, que remiten a la forma primigenia del refugio y a la naturaleza cíclica del agua. Sobre todos ellos, un anillo elevado recolecta y conduce el agua de lluvia.
El baño funciona como una planta urbana: capta agua de lluvia, la almacena, la filtra, la reutiliza en sanitarios y vegetación, provee agua tratada para el consumo local y regresa el excedente a través de infiltración al subsuelo, contribuyendo a la recarga de acuíferos. El espacio funciona también como un jardín pluvial, una cámara de inmersión comunitaria, un regulador microclimático y un nodo urbano que abastece funciones locales como riego, humidificación ambiental y enfriamiento pasivo. Se concibe como un espacio permeable a la comunidad, donde los cuerpos se encuentran en torno al agua como un elemento compartido que los iguala y los vincula, recuperando así la dimensión social, ritual y ecológica del baño universal. En ciudades presionadas por la escasez, esta propuesta ofrece un sistema descentralizado, replicable y adaptable, capaz de auxiliar a la infraestructura municipal mientras educa a la ciudadanía en torno al ciclo del agua.
Conclusión
Un baño para la ciudad plantea una visión transformadora: una invitación a imaginar ciudades donde el agua vuelva a ser vínculo y experiencia; donde el acto ancestral de bañarse recupere su potencial para unir, sanar y renovar tanto a las personas como a los territorios que habitan; y donde la infraestructura sea también cultura. El diseño de esta obra pretende revelar el funcionamiento del agua. En un contexto urbano donde el ciclo hídrico permanece normalmente invisibilizado, este baño lo exhibe con delicadeza, recordando que el agua no es un recurso desechable, sino un proceso vivo que exige cuidado y reciprocidad. La captación pluvial, la filtración por gravedad, los sistemas biológicos de tratamiento, la reutilización y la infiltración se convierten en parte de la experiencia. La infraestructura hidráulica se vuelve narrativa: enseñar cómo circula, se depura y regresa al suelo.
La propuesta enfatiza que la arquitectura debe jugar un rol activo en las soluciones que exige la crisis actual del agua. En este sentido, lo que empieza por una investigación se convierte en una propuesta capaz de regenerar el entorno y demostrar que la infraestructura puede ser accesible, visible y culturalmente significativa.