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Columnas

Steinhof

Steinhof

11 abril, 2015
por Alejandro Hernández Gálvez | Twitter: otrootroblog | Instagram: otrootroblog

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Ludwig Hevesi nació en Hungría y aunque estudió medicina y filología entre Budapest y Viena, terminó dedicándose al periodismo. Leslie Topp cita una columna publicada por Hevesi el 6 de octubre de 1907.

“Hace unas semanas, regresaba a Viena en tren del oeste. Un escultor parisino compartía mi gabinete. Al acercarnos a las afueras de la ciudad, señaló asombrado por la ventana y preguntó «¿qué es eso?» Ahí, en la amplia pendiente sobre el pueblo de Baumgarten, estaba una ciudad blanca, reluciendo bajo el brillante sol. Coronada por la cúpula dorada de una iglesia de mármol. «Eso es algo muy especial —dijo el francés—. Eso lo tengo que ver.»

Dos días después de que Hevesi publicara su texto, se inauguró eso: el hospital psiquiatrico de Steinhof. Carlo von Boog nació en Lombardía, pasó su infancia en Venecia y estudió ingeniería en la Universidad Técnica de Viena. Nunca se casó y vivió siempre cerca de su madre. Baumgarten era un pequeño pueblo pegado a Viena donde nació Gustav Klimt; von Boog proyectó los pabellones del hospital psiquiátrico de Steiíhof siguiendo el plano general dibujado por Otto Wagner, quien diseñó la iglesia de San Leopoldo con la cúpula dorada que impresionó al joven escultor parisino acompañante de Hevesi.

Cuando se inauguró, Steinhof era la institución psiquiátrica más grande y moderna de Europa, con 2,200 camas en los 34 pabellones. Era un hospital para la burguesía vienesa que prefería la comodidad y el refinamiento, incluso para los enfermos mentales, en contraste con los pabellones de aislamiento del Hospital General de Viena, donde Freud hacía sus prácticas a finales del siglo XIX. Durante la Primera Guerra llegó a tener hasta 2,800 pacientes que padecieron la escasez y la enfermedades infecciosas. Durante la Segunda Guerra, más de 7,500 personas fueron asesinadas o deportadas desde ahí por los Nazis.

“Otto Wagner —escribe Pippo Ciorra— destacó como un maestro dedicado a poner a la arquitectura al día en relación a la técnica, la ética y la estética del hombre moderno. Nació en 1841, el mismo año que murió Schinkel y viajó desde el racionalismo clásico del maestro hacia la «profecía» del modernismo, permitiendo que los historiadores lo coloquen entre los pioneros del Movimiento Moderno.” En su libro Arquitectura moderna, una guía para los estudiantes de este campo del arte, publicado por primera vez en 1896, Wagner escribe:

“El arquitecto, con su feliz combinación de idealismo y realismo, ha sido alabado como la joya que corona al hombre moderno. Desafortunadamente, sólo él cree la verdad de esas palabras, mientras sus contemporáneos se hacen a un lado, poco interesados. Yo también, a riesgo de ser acusado de delirios de grandeza, debo unirme a cantar sus alabanzas.”

En su libro dedicado al fin de siglo vienés, titulado en español Hombres póstumos  y en italiano Dallo Steinhof: desde Steinhof, Massimo Cacciari escribe:

“El epígrafe de este libro pudo haber sido «Wer seiner Zeit nur voraus ist, den holt sie einmal ein» (Ludwig Wittgenstein, 1930), que quiere decir «aquellos que simplemente se adelantan a su tiempo merecen que éste los alcance.» Dos avenidas simétricas a lo largo del borde del bosque vienés llevan a la iglesia de San Leopoldo. Mirando desde la cima del Baumgartner Höhe, debe haber habido una vista brillante sobre Viena, como un paisaje de Belloto, la ciudad brillando y centellando con la luz. La iglesia de Otto Wagner, coronando el terreno del hospital para los enfermos mentales de Viena, sobresalía de los pliegues verdes con su resplandeciente cúpula cubierta con hoja de oro. Es imposible saber a qué época se adelantó esta obra y es imposible saber qué la alcanzó.”

Otto Wagner murió en Viena el 11 de abril de 1918.

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