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Columnas

Sociedad de sociedades

Sociedad de sociedades

16 junio, 2014
por Andrea Griborio | Twitter: andrea_griborio | Instagram: andremonida

De manera natural o pactada las personas se agrupan, constituyen unidades que logran por afinidad diferenciarse y reconocerse de otro grupo mayor, y así, identificar al colectivo desde aquello que los hace particular. Cómo si de un ejercicio taxonómico se tratara, así podríamos clasificar los grupos a los que de algún modo y desde muy temprana edad se pertenece, incluso el no pertenecer a ninguno, es ser parte de un tipo determinado. Cuando la pertenencia a estos grupos es pactada por la afinidad en intereses comunes, se busca cumplir, mediante la mutua cooperación, con algún fin en particular, para encontrar desde las acciones colectivas los mecanismos necesarios para desenvolverse en el grupo colectivo mayor del cual se forme parte.

En México la Sociedad de Arquitectos Mexicanos se funda el día 6 de junio 1905, siendo el Arq. Carlos M. Lazo Presidente de la Mesa Directiva provisional según lo expone el CAM-SAM en la descripción de su historia en su página web. Se constituye formalmente años después y define entre sus objetivos “contribuir al progreso de la Arquitectura, fomentar la fraternidad entre sus socios y procurar el mejoramiento material y moral de los mismos”. Posteriormente en diciembre 1945, se reúnen un gran número de importantes Arquitectos socios de la SAM, para elegir la primera mesa directiva del Colegio Nacional de Arquitectos de México, resultando electo presidente el Arquitecto Federico E. Mariscal. Será el 11 de marzo de 1946 el día que ante Notario Público se protocolizan los Estatutos del Colegio y se registra ante la Dirección General de Profesiones, oficialmente el Colegio de Arquitectos de México.

A poco menos de cumplir 60 años el nuevo presidente del CAM – SAM, José Luis Cortés Delgado entrevistado el lunes pasado en La Hora Arquine, tiene ante sus manos un gran reto, el de restablecer la posición de este órgano, no sólo como aquel que reúna a la mayor cantidad de arquitectos, sino también como aquella “sociedad” que promueva y vigile la ocupación de los arquitectos a través de diferentes acciones que persigan el mejor desempeño de la disciplina, y posicionar la misma ante otros gremios, el gobierno y la sociedad en general. Dentro de los planes de la nueva directiva del CAM – SAM, no es suficiente el conformarse con ofrecer un buen servicio a los agremiados, servir de enlace entre empresas, brindar asesoría legal o funcionar como plataforma que permita ampliar los conocimientos que se imparten en las escuelas actualmente y que debido a su déficit requiera legitimar arquitectos de formaciones muy dispares. Esta nueva presidencia que actualmente representa a unos 1500 agremiados – de los cuales más de la mitad están jubilados – se pregunta ¿hacia donde deberá ir la práctica de la arquitectura? y cual es el rol que como Colegio se quiere desempeñar en la sociedad, preguntas pertinentes en un momento de crisis para este tipo de instituciones, incluso en algunos países donde esta figura había logrado consolidarse.

En una de las ciudades con más escuelas de arquitectura del mundo – más de 20 escuelas sólo en la ciudad de México – el Colegio de Arquitectos se plantea como reto trabajar con planes a corto, mediano y largo plazo, a través de acciones que definan claramente la posición que los arquitectos y la arquitectura deben tener ante ciertos temas de índole pública y social, por ejemplo aquellos que tocan las fibras de diversos sectores de la sociedad en general y ¿cómo deberán medirse los avances de la profesión?

Ante la pregunta de los oyentes sobre el papel del Colegio ante los Concursos Públicos, Cortés añadió que toda obra pública debe someterse a concursos, que promuevan la participación de todos los arquitectos, entendiendo hasta que punto se hace necesario un grado de especialización en la convocatoria según los requerimientos del programa y donde serán de fundamental importancia los mecanismos que regulen tales convocatorias, los procedimientos y el jurado a cargo de participar en tales convocatorias. En un país donde los arquitectos somos responsables tan solo de un pequeño porcentaje de lo que se construye, Cortés afirma que “los colegios deben de ser apolíticos, autosuficientes y respetuosos con las diferencias”; quizás valdría la pena centrar las acciones de esta sociedad gremial en recuperar la confianza en esta institución, para así, lograr consolidar al CAM – SAM como un músculo que logre tener injerencia y representatividad en otro sin fin de temas de mayor trascendencia. El reto de la nueva directiva no será menor, ¡mucho éxito!

 

 

 

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