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Columnas

¿Qué cambió en el sismo del 19 de septiembre?

¿Qué cambió en el sismo del 19 de septiembre?

19 octubre, 2017
por Arquine

Fotografía: Santiago Arau

 

El pasado 19 de septiembre un terremoto de 7.1 grados sacudió la Ciudad de México provocando que muchos de los edificios de la ciudad se vieran afectados en mayor o menor medida, con grietas que iban desde leves y superficiales hasta otras violentas que trajeron el lamentable colapso de algunas estructuras. Desde ese mismo día, la figura del Director Responsable de Obra (DRO) se tornó necesaria para determinar cuál era el estado de cada construcción, así como para determinar las acciones a realizar para el refuerzo y consolidación de diversos edificios de la ciudad.

De la misma manera, una de las primeras preguntas que surgió tras el 19 fue por qué razón construcciones que unos pocos días antes resistieron el terremoto del día 7 —de 8.2 grados—, fueron seriamente afectadas en el nuevo suceso. En este sentido, el DRO Humberto González Ortiz apunta que “ni los ingenieros ni el Instituto de Ingeniería se han pronunciado para definir que este sismo tuvo mayor virulencia que todos los demás que se hayan presentado a lo largo de la historia de la Ciudad de México. ¿Por qué? Porque, aunque la magnitud del sismo no fue de 8.2, como el del 7 de septiembre, la intensidad sí fue mayor”.

Se tiende a confundir entre magnitud e intensidad. “La magnitud —prosigue González Ortiz— es la fuerza que tiene el sismo equiparada a la potencia de ciertas toneladas de dinamita y eso se mide directamente en el foco donde ocurre. La velocidad o aceleración, esto es, la velocidad desarrollada, incrementada paso a paso con respecto al tiempo, es lo que se mide y nos dice si el suelo se mueve con mayor o menor aceleración. Entre más acelerado sea el movimiento, mayor será la intensidad.” Para medir la aceleración se colocan acelerómetros que registran la velocidad a la que se mueve el suelo.

En este sentido, continua González Ortiz, “el sismo del 85 presentó aceleraciones distintas en cada zona —entonces se midieron todas las zonas—, pero ahora se está midiendo que el sismo del 19 de septiembre de este año tuvo una aceleración 1.8 veces mayor al 85. Fue mucho más violento”.

Junto a esto, la diferencia radica en el tipo de sismo: “El sismo del pasado día 19  fue de interplacas. Cuando las placas tectónicas se meten al continente provocan sismos en las costas. Pero ahí no se detienen las placas, sino que pueden colapsar al interior del continente. Es muy raro que eso suceda —en este siglo han habito unos 14 sismos de ese tipo. De esos, sólo tres han sido verdaderamente fuertes y dramáticos. Este fue el más cercano a la Ciudad de México. El último sismo fuerte de este tipo fue por el 99, cercano a Puebla. Esa ciudad lo pasó muy mal, pero estaba más alejado de la Ciudad de México. Éste nos tocó con apenas 120 kilómetros de distancia, muy cerca.”

Sólo cabe preguntarse: ¿estaba preparada la ciudad? “Creo que la Ciudad de México nunca había padecido una solicitación tan grande. A pesar de todo, los reglamentos funcionaron, pues pese a todo no hubo daños similares a 1985, año en el que, francamente, había muchos errores en las construcciones.”