Entre fronteras: El Centre Pompidou anuncia su primera sede en América
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21 abril, 2026
por Emiliano Muñoz Espinoza
El arquitecto japonés Kengo Kuma ha dado a conocer las primeras imágenes de Qapital, una torre de uso mixto de 32 niveles que se construirá en Quito en colaboración con la desarrolladora Uribe Schwarzkopf. Con una altura prevista de 125.8 metros y finalización estimada en 2029, el proyecto marca la primera obra del estudio en Ecuador. Ubicado frente al Parque La Carolina, en el distrito financiero de la ciudad, el edificio articula un programa vertical que combina vivienda, comercio y amenidades.
La propuesta formal se inspira en la geografía andina, que se manifiesta en una envolvente texturizada donde balcones retranqueados y superficies estriadas generan una fachada porosa. Esta estrategia busca integrar vegetación en distintos niveles y reforzar la relación entre interior y exterior mediante aperturas de piso a techo. Según el propio Kuma, el proyecto retoma afinidades entre la tradición material japonesa y ecuatoriana, particularmente en su énfasis en la cerámica, las texturas naturales y la incorporación de la naturaleza como componente arquitectónico.
El programa se complementa con espacios de lujo, gimnasio, cine privado, áreas sociales y servicios diversos, configurando un modelo residencial que articula vivienda compacta con infraestructura compartida. El desarrollo contempla 509 unidades tipo estudio, con superficies que oscilan entre los 21 y 36 m², además de locales comerciales en planta baja.
Estas microviviendas se presentan como una respuesta a la creciente demanda de formatos habitacionales flexibles en zonas centrales, en proximidad a infraestructuras como la estación de metro La Carolina. De acuerdo con los desarrolladores, una parte significativa de las unidades ya ha sido comercializada antes del inicio de obra, lo que apunta a una fuerte absorción por parte del mercado.
En este punto, resulta pertinente introducir una lectura crítica —de carácter personal— sobre el modelo que encarna Qapital. Por un lado, la proliferación de la microvivienda puede entenderse como una respuesta pragmática a transformaciones demográficas contemporáneas, ampliamente documentadas por organismos como ONU-Hábitat, que registran un aumento sostenido de hogares unipersonales y de menor tamaño en contextos urbanos. Sin embargo, esta aparente adecuación tipológica no necesariamente resuelve el problema estructural de acceso a la vivienda.
Diversos análisis académicos han señalado que la producción de nueva oferta continúa mediada por dinámicas de financiarización —conceptualizadas, entre otros, por David Harvey— donde grandes capitales de inversión participan desde la concepción hasta la adquisición de las unidades, desplazando al usuario final. Casos como el de Barcelona, estudiados por Josep Maria Montaner, evidencian cómo estas lógicas inciden directamente en el encarecimiento del mercado habitacional.
Bajo esta perspectiva, surge una interrogante de fondo: ¿la arquitectura está respondiendo a nuevas formas de habitar o, por el contrario, los ciudadanos reconfiguran las expectativas de su forma de vida en función de las condiciones impuestas por el mercado? Estudios recientes del Banco Interamericano de Desarrollo y la CEPAL han señalado que la dificultad de acceso a vivienda adecuada impacta directamente en la formación de nuevos hogares, retrasando o modificando estructuras familiares tradicionales en América Latina.
Por otro lado, el proyecto también puede situarse dentro de una tendencia más amplia: la expansión de grandes firmas internacionales hacia contextos urbanos fuera de los circuitos tradicionales de Europa o Medio Oriente. Informes sobre inversión global, como los desarrollados por JLL o CBRE, han identificado un creciente interés del capital transnacional en ciudades latinoamericanas, percibidas como mercados emergentes con alto potencial de valorización. No resulta menor, en este contexto, el propio nombre del proyecto —Qapital—, que parece aludir de manera directa a las lógicas económicas que subyacen a este tipo de desarrollos.
Qapital se suma así a la serie de colaboraciones de Uribe Schwarzkopf con despachos internacionales, entre los que figuran Bjarke Ingels Group, Jean Nouvel, MAD Architects, MVRDV y Safdie Architects. En conjunto, estas alianzas han contribuido a posicionar a Quito como un laboratorio reciente de arquitectura global, donde convergen capital, imagen y experimentación tipológica.
Más allá de su resolución formal, la torre plantea preguntas relevantes sobre el futuro de la vivienda en América Latina, el papel de la arquitectura en economías urbanas tensionadas y la creciente intersección entre diseño y capital financiero. En ese cruce, Qapital se presenta no solo como un objeto arquitectónico, sino como un ejemplo de los modelos de vivienda que emergen de las condiciones contemporáneas que configuran la ciudad.
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