4 enero, 2013
por Alfredo Ramírez
Terminal Marítima de Yokohama | FOA
Históricamente, la manipulación del suelo, y en particular a escalas territoriales, ha pertenecido a otras disciplinas como la ingeniería civil. Sistemas de acceso y movilidad, redes de abastecimiento de agua y drenaje forman parte de infraestructuras que configuran desde sus entrañas la construcción del suelo, en un estado puramente racional y utilitario. El entendimiento y utilización de estas técnicas de manipulación del suelo, proveniente de otras disciplinas y su uso de manera ‘oportunista’ en el diseño arquitectónico/urbano, tiene un potencial extraordinario en la articulación de los modelos paisajísticos y su aplicación específica en el diseño del territorio. Desde este punto de vista, el trabajo con el suelo implica su redefinición geológica desde un punto de vista infraestructural. A partir de su uso redundante en el diseño de la ciudad, su solidez implícita y comportamiento monolítico, se convierte una multiplicidad espacial y tectónica que sirve como punto de partida a exploraciones alternativas de configuraciones urbanas existentes.
Proyectar con el suelo supone un compromiso morfológico con él y, por lo tanto, la importancia de posicionarse como diseñadores en relación a la ciudad, generando respuestas tangibles al tejido urbano existente, interactuando físicamente con él, estableciendo ligas estratégicas y creando nuevas afiliaciones con distintas disciplinas en su devenir. El uso oportunista de técnicas infraestructurales de construcción del suelo permite experimentar con operaciones geométricas y materiales cuyos requerimientos tectónicos y específicos así como su relevancia provienen de las condiciones locales de cada lugar/suelo. A este respecto, Andreas e Ilka Ruby en su libro Groundscapes exploran una clasificación taxonómica de las operaciones que los arquitectos en la última década han utilizado en lo que denominan su rencuentro con el suelo, y las posibilidades espaciales que esta interacción les ofrece. Estrategias como elevar el suelo, engrosarlo, bifurcarlo, duplicarlo, apilarlo… desarrollan una síntesis entre el paisaje/arquitectura e infraestructura beneficioso para la ciudad: parques públicos/plantas de tratamiento de aguas, puentes/edificios, ríos/redes de abastecimiento, autopistas/ parques lineales, distribuidores viales/ plazas, invernaderos/ jardines, terminales/ terrazas urbanas… promoviendo nuevas configuraciones híbridas del espacio urbano.
Intensificando su interacción, estas operaciones crean nuevos alineamientos entre programas y funciones, confrontando así nociones existentes y tendencias del espacio público, privado y semi-público en arquitectura y urbanismo y su relevancia en el diseño de las ciudades. Parte medular de este interés es el reconocimiento del suelo como entidad clave en el territorio y como último bastión del espacio público, cuestión que se discute más recientemente y en términos mas políticos en la introducción del libro Critical Territories. Es decir, el territorio dentro de la ciudad que necesita con más urgencia su revisión y actualización ya que tiene la capacidad política de afectar profundamente sus alrededores y cuyo modus-operandi sirve como un catalizador a la práctica arquitectónica y urbana para asumir los retos que las condiciones contemporáneas presentan al diseño de las ciudades.
Olympic Sculpture Park Seatlle | Weiss Manfredi