Con el objetivo de favorecer el encuentro con los peatones, se utilizan varias estrategias en la planta baja para anclar el edificio a la calle. En lugar de una fachada masiva e imponente, aparecen tres volúmenes discretos en forma de cuña a lo largo del bulevar de Santa Mónica, cada uno de ellos tocando hábilmente la acera. El diseño rompe con el volumen típico de la mayoría de los proyectos de viviendas mostrando experiencias residenciales y peatonales a nivel de la calle. Los puentes unen los volúmenes en los tres niveles superiores ajardinados con plantas resistentes a la sequía.
El espíritu que impulsa a LOHA es una actitud que considera la sostenibilidad medioambiental inherente al buen diseño. En Granville 1500, las estrategias de diseño pasivo incluyen el acceso exterior a las unidades, lo que aporta ventilación cruzada y luz natural; y la conservación del agua, que se consigue recuperando y gestionando el agua de lluvia in situ, así como incorporando vegetación resistente a la sequía en el paisajismo. El almacenamiento de bicicletas, las estaciones de carga de vehículos eléctricos y la energía solar en el tejado son otras de las muchas estrategias sostenibles empleadas.