Obras

Un convento vertical

Un convento vertical

Nombre del proyecto

  • COMUNIDAD DE RELIGIOSAS DE MARÍA INMACULADA

Arquitectos

  • 51-1 arquitectos

Superficie

  • 6,226 m2

Ubicación

  • Jesus María, Lima, Perú

Fotografía

  • Renzo Rebagliati
  • Cristóbal Palma
  • 51-1

Fecha

  • 2022

Web

  • 51-1.com

Convento vertical, unas residencias para una comunidad de hermanas religiosas y mujeres vulnerables sobre un pedestal de dos niveles de instalaciones públicas. Durante la colonia española, los conventos femeninos eran considerados un signo de la opulencia de la ciudad y prueba de la calidad de sus vecinos.

En 1558 se fundó en Lima el convento de Nuestra Señora de la Encarnación, el primero de los hasta trece conventos de clausura que acabó teniendo la ciudad, ocupando alrededor de una quinta parte de su superficie. A principios del siglo XVIII, una de cada cinco limeñas de origen europeo vivía en conventos. A esto todavía hay que sumarle el número de sirvientes y esclavas que vivían en el interior del claustro y que en muchos casos superaban el número total de monjas.

Los conventos eran ciudades dentro de las ciudades que permitían a las monjas vivir una vida mixta entre la contemplación y el apostolado activo (caridad y enseñanza). Disponían de alguna iglesia o capilla, refectorios o comedores, sala capitular, celdas o pequeñas habitaciones privadas para sus habitantes, espacios apartados al aire libre como claustros, además de cocinas, almacenes y huertas. Aunque actualmente hay menos de una docena de conventos femeninos en Lima y la población de monjas ha disminuido considerablemente, todavía desempeñan un papel contemplativo y apostólico.

La Congregación de Religiosas de María Inmaculada -fundada en Madrid por Santa Vicenta María López Vicuña en 1876- nos encargó diseñar su nuevo local donde, además de ser residencia de la comunidad religiosa, también debía servir para su intenso trabajo, acogiendo y formando a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Dada la condición contemporánea de terreno reducido, el nuevo convento se eleva verticalmente: un basamento público de dos niveles que contiene la capilla, los talleres de formación y el auditorio. Un nivel intermedio privado con refectorios y salas de reuniones. Tres niveles con residencias para señoritas y la comunidad de religiosas. Una azotea con lavadería, huerto y zonas de recreo.

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