La geometría de la marquesina forma una trayectoria a través del patio, desde un patrón triangular en los bordes del tejado hasta un patrón hexagonal hacia el centro. En sección transversal, la estructura del tejado tiene dos niveles, que están cubiertos por superficies de espejo alternadas. Éstas reflejan la luz solar y minimizan la ganancia de calor, algo necesario por razones medioambientales. La distribución de hexágonos y triángulos sirve también para equilibrar la apertura y el cierre del tejado. Aunque casi la mitad de la superficie está cerrada, el espacio parece abierto y aireado. La estructura se curva y llega hasta el suelo en un único punto de apoyo descentrado, manteniendo la asimetría del espacio. Esta columna en forma de embudo marca el lugar donde antes se erguía un espino solitario, plantado en los años sesenta, evocando un monumento a lo que hubo antes. La presencia de este elemento permite que la estructura del tejado no imponga un nuevo sistema de apoyo al edificio. Además, añade movimiento y, como un tronco hueco, atrae los elementos exteriores, ya sea lluvia, nieve, hojas o luz.