El pabellón presentado por la Facultad de Arquitectura de la UNAM en MEXTRÓPOLI 2025 partió de una reflexión sobre el papel de la arquitectura en la vivienda colectiva frente a la crisis ambiental global. En sintonía con el eje temático del festival, la propuesta exploró tres dimensiones centrales: la activación social del espacio, la sostenibilidad material y la relación entre investigación académica y práctica arquitectónica.
Durante su breve estancia en la Alameda Central, el pabellón operó como una intervención pública, lúdica e interactiva, pensada para propiciar encuentros espontáneos, dinámicas de agrupamiento y apropiaciones diversas.
El sistema constructivo se organizó en tres componentes. El primero fue una plataforma de base ladrillos realizados con escombro de obra, colocados sobre una cama de madera fácil de montar y que, al mismo tiempo, protegía el pavimento histórico de mármol. Estos tabiques actuaron como mobiliario flexible —bancas, escalones y plataformas— y como cimiento estabilizador de la estructura.
El segundo componente consistió en una retícula portante tridimensional hecha con varilla reciclada, elaborada a partir de chatarra. Esta “canasta” espacial dio orden, ritmo y escala al conjunto, planteando un lenguaje estructural austero, reutilizable y de bajo impacto ambiental.
El tercer elemento fue una cubierta ligera formada por planos de malla cernidora que sostenían una retícula de chapines vivos provenientes de Xochimilco. Distribuidos a lo largo del pabellón como una ofrenda vegetal, estos chapines estuvieron disponibles para ser adoptados por los visitantes prolongando así el gesto social y ecológico de la instalación.
Más allá de su carácter efímero, el pabellón se inscribió en una línea de investigación académica dedicada a sistemas constructivos sostenibles aplicables a contextos de autoconstrucción asistida. En este sentido, funcionó como un prototipo vivo que articuló docencia, investigación y práctica, evidenciando cómo la arquitectura puede actuar simultáneamente como herramienta social, recurso pedagógico y agente de cuidado ambiental.
COORDINACIÓN Anna Adrià Reventós y Josué Daniel Marín