Obras

Tezontle Ludens | Pabellón MEXTRÓPOLI 2019

Tezontle Ludens | Pabellón MEXTRÓPOLI 2019

 


Nombre del Proyecto: Tezontle Ludens | Pabellón MEXTRÓPOLI 2019
Arquitectos: SUMA Estudio | Roberto, Aguilar, Diego García, Diego Aguilar, Fernando
Franco y Jalil Miguel
Página web: www.sumaestudio.mx
Colaboradores: Diego Gallardo, Arturo Arrieta, Elena Valderrama, Apolonia
Sales, Fermín Espinosa, Gerardo Salinas, Sofía Garcés, Eric Villa, Alberto
Salvador y Ernesto Mora.
Proveedores:
Factor Eficiencia (Construcción y logística)
Tecnotabla (Hojas de MDF)
Basaltex (Piezas de concreto)
Proyectil (Corte en CNC)
Distrito industrial (Transporte y logística)
Grúas JDR (Transporte y movimientos de piezas de concreto)
Carlos Cortés (Tezontle)
Gudelia Esquivel (Telas)
Ubicación: Ciudad de México
Superficie: 75 m2
Fecha: 2019
Fotografía y video: Jaime Navarro


 

Todo comienza en la memoria de una experiencia colectiva.

En México es común encontrar pequeñas montañas de grava y arena para construcción sobre la vía pública.

A un costado de la calle o sobre la banqueta; tal vez en terrenos abandonados dentro de la ciudad o apiladas en pueblos apenas poblados.

Cuando eres un niño, al ver estas montañas solo puedes pensar en escalarlas y sentir cómo tus pasos se hunden en esa topografía efímera y accidental que se moldea con tu peso.

La infancia es el escenario donde comenzamos a reconocer el mundo inmediato que nos rodea a través del juego.

Lo que tenemos a mano y aquello que vamos encontrando: rocas, palos de madera, tierra, hojas secas, nos asombra, nos llena de curiosidad y duda.

A través de esta experiencia, Tezontle Ludens busca conectar con ese recuerdo y generar enlaces honestos a través del ejercicio lúdico e inocente de nuestra experiencia humana.

La topografía está compuesta por tezontle de diferentes tamaños, que se moldean y transforman con los pasos de los visitantes.

En ella, aterrizan y se encajan tres volúmenes de concreto liso y limpio.

Todo, contenido por una gran banca de madera que sirve al espacio público como descanso y así, se convierte en “tezontlero” logrando vivir ambas direcciones del pabellón.

Las sábanas en casa se secan al sol, allí es donde volvemos a jugar de pequeños sintiendo y reconociendo la forma del aire.

Recorremos nuestras manos sobre ellas y nos abrazamos a nosotros mismos.

Las cortinas traslúcidas recuerdan esta memoria y dinamizan el espacio al interior y exterior, una materialización del viento que las mueve.

 

 

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