Tenochtitlan – Ciudad de México es una exposición que se presentó en el Museo de la Ciudad de México en el marco de MEXTRÓPOLI 2025 a partir de la investigación realizada por Erik Márquez y Andrés Semo.
La ciudad y su cuenca
La Ciudad de México se asienta en una cuenca endorreica – cerrada, sin salida nautral al mar – a ≈2,300 metros sobre el nivel del mar, en el corazón del Eje Neovolcánico. Entre sierras, volcanes activos y glaciares de altura (Monte Tláloc, Iztaccíhuatl y Popoacatépetl), el relieve define un valle amplio de suelos finos de origen lacustre. Históricamente, el sistema estaba compuesto por lagos dulces en el sur (Xochimilco y Chalco), alimentados por manantiales, y lagos salores en el norte (Texcoco, Zumpango y Xaltocan), resultado de la evaporación de una cuenca cerrada. Un episodio geológico singular, la erupción del Xitle, derramó lavas que crearon el Pedregal, modificando localmente la topografía y circulación del agua. Esta base física – relieve, suelos y agua – es el sustrato sobre el cual se han trazado las ciudades del valle desde la época mexica hasta hoy.
Mirar la ciudad con mapas
La exposición reúne cartografías contemporáneas junto con mapas históricos que en conjunto, permiten leer la continuidad entre agua, suelo y forma urbana: del paisaje lacustre y las calzadas sagradas a la metrópoli actual. Los mapas no solo ilustran, ponen a escala las decisiones que tomamos sobre el territorio.
Al comparar tiempos y capas, se puede reconocer una constante: la ciudad se transforma sobre una base geológica e hidráulica que persiste. Entendera con precisión es el primer paso para habitarla mejor.
INVESTIGACIÓN Erik Márquez y Andrés Semo
Producción Marcela Vethencourt y María Escamilla