Obras

Semillero Efímero

Semillero Efímero

Nombre del proyecto

  • Semillero efímero

Diseño

  • Posgrado Espacio efímero, Arquine + UPC

Colaboradores

  • Rafael Balverde, Pamela Díaz, Sofía Gómez de Parada, Raúl Gómez, Melissa Gutiérrez, Regina Gutiérrez, Luz Beatriz Rivera Enríquez, Ricardo Salazar

Profesor a cargo

  • Luis Galán

Asesores

  • María Escamilla, Anna Adrià, Pedro Hernández

Fotografías

  • by Jasso

Patrocinadores

  • Arquee, Élement, Fibras Plásticas, Francisco Javier Ogarrio Ramos

El Semillero Efímero fue el pabellón diseñado y construido por los estudiantes de la tercera edición del Posgrado Espacio Efímero que hace Arquine junto a la Universidad Politécnica de Cataluña, en el marco de Mextrópoli 2018. El reto era proponer un espacio que más allá de ser contemplativo, que activara la apropiación y la interacción de la instalación. Un espacio lúdico de experimentación donde se pudieran evidenciar experiencias humanas.

Se usó la idea del juego como una dinámica fácil de reconocer por el ciudadano donde aprender o poner en práctica destrezas de interpretación y convivencia. El juego era sugerido, mediante la estructura del pabellón y un objeto con el qué jugar, se buscaba la espontaneidad y la prueba, donde no había instrucciones ni reglas, la idea era que el visitante, al reconocer una posibilidad de juego, se sintiera impulsado y retado a participar.


 

¿Te interesa la museografía y la esceneografía? El Posgrado Espacio efímero es un programa que ofrece Arquine junto a la Universidad Politécnica de Cataluña con una vocación internacional clara, que propone una mirada integral, transversal y globalizadora en el ámbito del diseño y producción de espacios.

 


 

Entre el Hemiciclo Juárez y la fuente central de la Alameda Central se instaló el Semillero, un recorrido con múltiples accesos que ocupaba una superficie de 20 metros de largo por 5 metros de ancho y una altura de 2.50 metros; armado con un sistema modular diseñado por los alumnos del Posgrado de polines de madera y forrado con una malla plástica de color naranja que se fabricó exclusivamente para que este pabellón destacara y fuera visible desde cualquier parte de la Alameda.

En paralelo, el pabellón estaba acompañado por las Semillas, unos elementos de origami color rosa que una vez armados se podían inflar –con la ayuda de un globo también rosa que venía inserto en su interior- y se convertían en ligeras pelotas de papel.

El resultado fue emocionante. Es muy fácil dar por sentado que el espacio que uno diseña se usará tal y como uno espera, y es fantástico cuando el visitante supera las expectativas dándole más usos al pabellón que los que se habían propuesto, convirtiendo esta instalación en una de las más lúdicas de esta edición del Festival.

Los materiales que se usaron para el pabellón se donaron para la reconstrucción de una vivienda en San Gregorio. En dos semanas arranca la construcción.

 

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